Irán descartó un cambio en la política de EE.UU. tras la derrota de Donald Trump y lanzó una advertencia

El líder supremo Mojtaba Jamenei sostuvo que un eventual cambio de partido en el Congreso no modificará la relación entre ambos países. Además, advirtió que una nueva ofensiva estadounidense podría extender el conflicto en Medio Oriente.

La derrota electoral de Donald Trump en Estados Unidos no generó expectativas de un acercamiento en Teherán. El líder supremo de Irán, Mojtaba Jamenei, descartó que el resultado de los comicios de medio término pueda modificar la política de Washington hacia la República Islámica y advirtió que una eventual reanudación de los ataques militares podría ampliar la guerra en Medio Oriente.

“Quienes aún albergan la más mínima esperanza de ver cambiar el comportamiento del sistema hegemónico gracias a cambios partidistas (…) se equivocan gravemente”, expresó Jamenei en un comunicado difundido este miércoles.

El mensaje llegó un día después de que el Partido Republicano perdiera el control de las dos cámaras del Congreso frente a los demócratas. Sin embargo, el dirigente iraní sostuvo que los cambios en la composición política estadounidense no implican una modificación de fondo en la relación bilateral.

En esa línea, afirmó que el objetivo de Estados Unidos sigue siendo la “rendición incondicional” de Irán y consideró que cualquier señal de sometimiento podría alentar nuevas exigencias, conflictos y agresiones contra el país.

La advertencia de Irán ante una posible nueva ofensiva de Trump

Jamenei también se refirió a las amenazas que Trump había formulado antes de las elecciones sobre una eventual reanudación de los ataques a gran escala. Frente a ese escenario, el líder supremo iraní advirtió: “Si tales agresiones volvieran a producirse, la guerra sería mucho más extensa”.

En el comunicado, además, presentó a Estados Unidos como una potencia en declive y aseguró que su influencia militar e internacional atraviesa una caída que consideró irreversible. También reivindicó la respuesta iraní durante la guerra iniciada el 28 de febrero y señaló que la situación en el estrecho de Ormuz habría expuesto, según su interpretación, los límites del poder militar estadounidense.

El control de ese paso marítimo se convirtió en una de las principales herramientas de presión de Teherán durante el conflicto. Irán lo utilizó en un contexto de ataques contra países árabes aliados de Washington que cuentan con bases militares estadounidenses en sus territorios.

Por ese motivo, Jamenei defendió la continuidad de una estrategia orientada a fortalecer las capacidades iraníes y alcanzar una disuasión que impida nuevas agresiones.

Las manifestaciones en Teherán contra Estados Unidos e Israel

Las declaraciones del líder supremo coincidieron con una concentración de miles de personas frente a la antigua embajada estadounidense en Teherán. La convocatoria formó parte de una conmemoración anual contra Estados Unidos, vinculada con la toma de la sede diplomática en noviembre de 1979 y la posterior crisis de los rehenes.

Durante la manifestación, los asistentes exhibieron banderas iraníes y pancartas contra Washington e Israel. También corearon consignas como “¡Muerte a Estados Unidos!” y “¡Muerte a Israel!”, mientras algunas imágenes apuntaban directamente contra Trump y el primer ministro israelí, Benjamin Netanyahu.

La campaña de mensajes intimidatorios también se trasladó a distintos puntos de la capital. En la plaza Enghelab se instaló una enorme valla que mostraba al presidente estadounidense detrás de unas rejas, acompañado por la frase “Mataremos a Trump”. Otras imágenes lo representaban junto a su vicepresidente, JD Vance, el enviado especial Steve Witkoff y Netanyahu, con los rostros ensangrentados y la ropa desgarrada.

En el norte de Teherán también se exhibieron pinturas de Trump en escenas violentas. Otra pancarta lo mostraba como un bulldog cubierto de sangre, sujeto por una figura diabólica que representaba a Netanyahu.

El estrecho de Ormuz, el petróleo y el impacto de la guerra

Durante la concentración también hubo referencias al impacto económico del conflicto. Una pantalla gigante instalada sobre la multitud mostraba barriles de petróleo sobre un mapa del mundo y llevaba la consigna “El pueblo de Irán fija el precio”, en alusión al encarecimiento de la energía desde el inicio de la guerra.

Algunos manifestantes defendieron la utilización del estrecho de Ormuz como herramienta de presión sobre Estados Unidos y sus aliados. Mahmudkhani, quien solo se identificó por su apellido, reconoció que no estaban conformes con el aumento del precio del petróleo, aunque sostuvo que había cierta satisfacción en que otros países también sintieran las consecuencias del conflicto.

Por su parte, Majid Heidari, un productor textil de 62 años consideró que el impacto de la guerra sobre los precios de los combustibles había influido en el voto estadounidense. “Cuando Europa y Estados Unidos se unen contra nosotros, debemos usar nuestra herramienta”, afirmó en referencia al estrecho.

Otros asistentes expresaron que, más allá de quién gobierne en Washington, la postura hacia Irán se mantiene. “Creo que, sean los demócratas o los republicanos, para nosotros no hay diferencia”, sostuvo Mohamad, un funcionario de 42 años.

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