🌾 MEDITACION DEL EVANGELIO🌾
Lc 15, 1-10:
💫Come con ellos
- Murmuraban:
Hay veces que miramos qué es lo que hace el otro, pero la clave es mirar lo que te corresponde a vos. Deja de estar siempre esperando que el otro diga lo que tienes que hacer o esperar que los demás tengan que decirte por dónde ir con tu vida. Cuando tu vida pasa a depender de otros, las murmuraciones son el submundo de tu vida.
- Pecadores:
Te cuento que hace años tuve que enfrentar una difamación de alguien de mi comunidad eclesial, una religiosa, más concretamente. Los detalles no vienen al caso, pero eso me llevó al enojo y la tristeza, pero también a mucha ansiedad. Las oleadas de calumnias continuaron durante un tiempo, y las emociones que me provocaron fueron muy complejas. Me sentí herido y muy avergonzado, pero, sobre todo, estaba muy enojado y hasta me daba dolor de estómago cada vez que pensaba en esa persona. Pero lo que más me complicaba era gestionar esto desde el liderazgo y cambiar mi perspectiva, recordando que soy sacerdote. Un día me fui de retiro y, en la oración, algo me hizo ver que tenía que tener una mirada honesta en mi corazón, comprendí que necesitaba un encuentro conmigo mismo, porque todo el tiempo estaba mirando a esa persona y me había olvidado de mirarme a mí. Algo que me ayudó: mirarme y hacer un inventario de mis miedos. Agarré una hoja y una lapicera y empecé a escribir. Esto me golpeó bastante, pero lo logré hacer, empecé a escribir en mi lista los miedos que tenía. Vi que el primer miedo que tenía era “qué es lo que la gente pensará de mí”. Este resultado me dejó pensando, pero me dio alivio, porque me ayudó a identificar mis miedos, porque no lo había dicho y, cuando uno se hace grande, no dice lo que le pasa verdaderamente. Sé que, a las personas que me conocen, esto no las afectaría, pero mi miedo era con las personas lejanas, que pensaran que yo no soy tan bueno como yo quería que pensaran. Obvio que no soy tan bueno como quiero que piensen, porque yo no soy ejemplo de nadie. Solo Dios conoce la verdad de lo que soy, pero aprendí que es mucho mejor que la verdad dolorosa se conozca y no que se oculte. Claro que el dolor no desaparece, pero logré entender dónde están mis temores y ahí vi que lo peor que creía que era no era tan malo como creía. Allí me acordé de las Letanías de la humildad y, cuando las recé, le pedí a Dios que me ayudara a soltar los miedos, en lugar de obsesionarme con cualquier cosa mala que me pudiera ocurrir. Lo más hermoso es que vi que Dios está siempre, incluso en los momentos difíciles. Comprendí que, cuando le pones nombre a las cosas que te pasan, las cosas empiezan a sanarte y sabes que Dios actúa.
- Ovejas:
Recordemos que la oración nos ayuda a crecer. Busca ese espacio de meditación personal, porque eso nos ayuda a seguir adelante cada día. Cuando uno hace algo bueno y correcto, hasta se siente bien, más cuando eso viene desde la oración. Recordá que nuestra esencia es ser buenas personas y aprende que hacer la vida más hermosa a alguien puede cambiarte a vos toda la vida, porque ayudar ayuda. Algo bueno está por venir.





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