Argentina tendrá más adultos mayores que niños hacia 2040: cómo impactará en la economía y las jubilaciones

Los nacimientos cayeron 47% en una década y para 2040 habrá más personas de 65 años o más que menores de 15. Cómo impactará el cambio demográfico sobre las jubilaciones, el empleo y las inversiones.

La caída de la natalidad y el envejecimiento de la población plantean nuevos desafíos para las jubilaciones, el empleo y el crecimiento económico argentino.
La caída de la natalidad y el envejecimiento de la población plantean nuevos desafíos para las jubilaciones, el empleo y el crecimiento económico argentino.

La Argentina se encamina hacia una transformación histórica de su estructura poblacional. Para 2040, el país tendría más adultos mayores que niños: según las proyecciones del INDEC, habrá alrededor de 7,8 millones de personas de 65 años o más frente a 6,8 millones de menores de 15. El envejecimiento, impulsado por la caída de la natalidad y una mayor esperanza de vida, plantea desafíos que exceden al sistema jubilatorio y alcanzan al mercado laboral, el crecimiento económico y los patrones de consumo.

El cambio ya se refleja en las estadísticas. Los nacimientos cayeron un 47% entre 2014 y 2024, de 777.012 a 413.135, mientras la fecundidad descendió a 1,3 hijos por mujer, lejos de los 2,1 necesarios para el reemplazo generacional, según UNICEF. Las generaciones menos numerosas empezaron a modificar las escuelas y, con el tiempo, también cambiarán la composición de la fuerza laboral.

La transición encuentra al país con problemas estructurales: la informalidad alcanza al 45% de los ocupados y debilita la capacidad de financiar las jubilaciones. Sin embargo, el INDEC proyecta que la población de 15 a 64 años todavía aumentará su participación, del 66,1% en 2022 al 69,3% en 2040.

El desafío será transformar esa mayor proporción de población en edad de trabajar en más empleo formal y mayor productividad, antes de que el envejecimiento incremente la presión sobre el sistema previsional.

La discusión adquiere además una dimensión política. En el marco del acuerdo con el FMI, el Gobierno asumió el compromiso de desarrollar una reforma previsional para diciembre de 2027, después de las elecciones presidenciales de octubre.

Sin embargo, el desafío es mucho más amplio: cómo sostener la productividad y el financiamiento de la seguridad social frente al envejecimiento progresivo de la población, y qué oportunidades de empleo, consumo e inversión pueden surgir de la denominada economía plateada.

Natalidad y envejecimiento: las causas de una transformación que ya empezó

La caída de los nacimientos responde a factores económicos, laborales y culturales. Daniel Sinopoli, director de Investigación en Ciencias Sociales de UADE y miembro del Instituto de Demografía de la Academia Nacional de Educación, señala el costo de la vivienda y la crianza, los estudios más prolongados, la estabilidad laboral tardía y las dificultades para conciliar trabajo, formación y cuidados.

A esto se suman cambios en la conformación de las parejas y una mayor autonomía reproductiva. «Es una simplificación decir los jóvenes ya no quieren formar una familia. A veces desear el hijo y tenerlo son dos universos distintos», advierte Sinopoli. Postergar la maternidad también introduce condicionantes biológicos, porque las dificultades para concebir aumentan con la edad.

Las consecuencias ya aparecen en las escuelas. Según Sinopoli, establecimientos que antes tenían tres divisiones de primer grado pasan a tener dos por la reducción de las cohortes. Esto abre posibilidades para una enseñanza más personalizada, pero exige reorganizar instituciones y recursos.

El impacto tampoco será uniforme: UNICEF registra la mayor caída de nacimientos en Santa Cruz y la menor en Misiones, por lo que las respuestas deberán considerar las diferencias territoriales.

Hacia adelante, Sinopoli advierte que el envejecimiento continuará durante las próximas décadas, incluso si la natalidad vuelve a crecer. Esto se debe a que una recuperación de los nacimientos tardaría al menos 15 o 20 años en traducirse en nuevas generaciones en edad de trabajar, mientras que la proporción de adultos mayores seguirá aumentando.

Destaca a Japón, donde el apoyo a las familias tuvo resultados modestos y hubo que adaptar escuelas y servicios. La lección, sostiene, es que el cambio demográfico exige políticas sostenidas durante décadas, más allá de los gobiernos.

Sistema previsional: cómo financiar más jubilaciones con menos aportantes

El envejecimiento amenaza con agravar un desequilibrio que ya afecta al sistema previsional. En el régimen de reparto, los aportes de los trabajadores activos financian parte de las jubilaciones actuales. Hoy hay 10,3 millones de aportantes frente a 7,5 millones de beneficios: apenas 1,4 por prestación. Si aumenta la cantidad de prestaciones en relación con quienes contribuyen, crecerá la presión sobre el financiamiento público.

Alejandro Losito, abogado especializado en derecho laboral y empresarial y socio de PASBBA Abogados, advierte que esa proporción «no alcanza por sí sola para medir la sustentabilidad del sistema»: se cuentan beneficios, no personas, y los aportes difieren. «El problema central está en la combinación de envejecimiento, informalidad y baja densidad de aportes», señala.

Según un estudio de IERAL, para financiar un haber medio se necesitan aportes de unos 3,5 asalariados registrados, pero de casi 34 monotributistas.

La brecha ya se refleja en las cuentas públicas. Según el FMI, el gasto previsional promedió el 8,5% del PBI en los últimos años, frente a ingresos por aportes y contribuciones cercanos al 4,25%. Esta diferencia se debe cubrir con otros recursos fiscales, y con más personas mayores, esa presión podría aumentar.

La Argentina enfrenta el desafío de sostener un sistema previsional con apenas 1,4 aportantes por beneficio, mientras el envejecimiento de la población anticipa una mayor presión sobre su financiamiento.

La Argentina enfrenta el desafío de sostener un sistema previsional con apenas 1,4 aportantes por beneficio, mientras el envejecimiento de la población anticipa una mayor presión sobre su financiamiento.

El acuerdo contempla desarrollar para diciembre de 2027 una reforma que reduzca la fragmentación, fortalezca el vínculo entre aportes y haberes y preserve la protección de los más vulnerables, tras avanzar en formalización laboral y cambios tributarios.

Losito propone priorizar empleo formal y productividad, separar las jubilaciones contributivas de la asistencia financiada con impuestos, revisar los regímenes especiales según el desgaste laboral y permitir retiros flexibles. «Un sistema previsional se construye para cuarenta o cincuenta años», y advierte que cualquier reforma necesita reglas estables.

Economía plateada: cómo cambiarán el empleo, el consumo y las inversiones

El envejecimiento transformará el empleo y el consumo. Aunque la proporción de personas en edad de trabajar aumentaría hasta 2040, habrá cohortes de jóvenes más pequeñas y más adultos mayores. Aprovechar esa ventana dependerá del empleo formal y la productividad.

Para Sinopoli, la transición exige superar el esquema de estudiar, trabajar y jubilarse, y avanzar hacia trayectorias que alternen formación, empleo y actualización de conocimientos.

En esa línea, Losito advierte que «en algunos sectores, el problema puede dejar de ser cómo reemplazar trabajadores mayores y pasar a ser cómo retenerlos», con capacitación, puestos adaptados y tecnologías que complementen su experiencia.

La transformación también alcanzará al consumo. Menos nacimientos podrían reducir la demanda de algunos bienes y servicios infantiles, mientras aumentan las necesidades de atención sanitaria, rehabilitación y cuidados prolongados. Sinopoli señala que incluso las viviendas, la infraestructura y los productos cotidianos deberán adaptarse a una población de mayor edad.

La economía plateada abre oportunidades de crecimiento e inversión en salud, cuidados y tecnología, entre otras.

La economía plateada abre oportunidades de crecimiento e inversión en salud, cuidados y tecnología, entre otras.

Este proceso abre oportunidades para la economía plateada: medicina preventiva, asistencia domiciliaria, telemedicina, robótica, viviendas accesibles, turismo y servicios financieros. Losito destaca la combinación de salud, cuidados y tecnología, para mejorar la autonomía de los mayores y elevar la productividad de quienes los asisten.

También advierte que el sector de cuidados necesita profesionalización para que el crecimiento no reproduzca la informalidad.

El desarrollo de estos mercados dependerá del poder adquisitivo de los mayores y de la capacidad de las empresas para adaptar su oferta. La oportunidad económica no está solo en vender nuevos servicios, sino en invertir en productividad, innovación y formación continua, aprovechando los años que quedan de bono demográfico para preparar una sociedad más longeva.

F:Ambito

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