martes, septiembre 27

Con una Argentina aislada, los socios del Mercosur coinciden en avanzar hacia una “flexibilización” del grupo

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En un encuentro virtual entre los mandatarios, Jair Bolsonaro asumió la presidencia pro témpore del grupo y coincidió con Luis Lacalle Pou en la necesidad de flexibilizar el Mercosur al calificarlo como «ineficiente» Mientras atraviesa su horas más críticas, el Mercosur llevó a cabo una nueva Cumbre de Jefes de Estado en la que el mandatario argentino, Alberto Fernández, le cedió la presidencia pro témpore a su par barsilero, Jair Bolsonaro.

El encuentro prometía evidenciar las tensiones que rigen entre los países miembros ya que mientras Uruguay, Brasil y Paraguay persiguen una agenda comercial aperturista, Argentina puja por mantener las medidas proteccionistas que “protegen” a la industria regional.

En este sentido, el Gobierno uruguayo ya había polemizado en la antesala del encuentro, luego de que publicara un comunicado en el que afirmaba: “Uruguay, al tiempo que reivindicó su pertenencia al Mercosur, comunicó que comenzará a conversar con terceros para negociar acuerdos comerciales extrazona”.

Al respecto, Fernández le respondió al mandatario “charrua”, Luis Lacalle Pou, sobre la importancia de la integración bajo el paraguas Mercosur, aunque sin mencionarlo: “Es a través de más integración regional y no de menos integración regional, que estaremos en mejores condiciones de producir, comerciar, negociar y competir”, planteó el Presidente. Y agregó: “La Argentina reafirma una vez más que ‘nadie se salva solo’ y que un Mercosur de corazón solidario es la nave insignia de su estrategia de integración”.

Tenemos la responsabilidad histórica de fortalecer el Mercosur frente a la crisis del COVID-19, que aceleró de modo exponencial las transformaciones mundiales en marcha. Se reorganizan las cadenas globales de valor, con un comercio mundial más influenciado por consideraciones geopolíticas y de seguridad nacional. Y se hacen intentos, no siempre exitosos, de revivir el multilateralismo. El resultado de estos procesos no será necesariamente el de una reversión de la globalización, sino el de una economía mundial más regionalizada”, sostuvo.

Por su parte, Bolsonaro en su discurso fue muy critico del funcionamiento actual del Mercosur y evidenció las lineas que llevará adelante Brasil al mando de la presidencia pro témpore: “El uso de la regla del consenso como instrumento de veto y el apego a visiones arcaicas de tipo defensivo tendrán por único efecto consolidar el sentimiento de escepticismo y de dudas sobre el verdadero potencial dinamizador del Mercosur”, afirmó en respuesta a Fernández que había ponderado el “consenso” como principio máximo para alcanzar acuerdos.

Luego, realizó un balance negativo sobre el mandato del presidente argentino ya que, a su parecer, no cumplió con los temas de agenda: “El semestre que se cierra dejó de corresponder a las expectativas y las necesidades de modernización del Mercosur. Deberíamos haber presentado resultados concretos en dos temas: la revisión del Arancel Externo Común y la adopción de flexibilidades para negociar acuerdos comerciales con otros países“, afirmó el mandatario.

“Durante nuestra presidencia de turno, que se inicia hoy, seguiremos trabajando por el rescate de los valores originales del bloque, asociados a la apertura y a la búsqueda de una mayor integración de nuestras economías en las cadenas regionales e internacionales de valor”, prosiguió.

No podemos dejar que el Mercosur siga siendo visto como sinónimo de ineficiencia, de desperdicio de oportunidades y de restricciones comerciales“, insistió.

Las diferencias entre Argentina y sus socios ya no puede ocultarse y en la prensa brasilera  hablan de “aislamiento” del gobierno de Alberto Fernández por estar en contra del proceso de flexibilización.