jueves, septiembre 24

Cristina Kirchner es la traba para discutir la reforma judicial

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Nota extraída de Clarín por Eduardo Van Der Kooy.

El proyecto pone al Congreso ante una nueva parálisis. Las actitudes de Cristina Kirchner en las sesiones virtuales y un pacto con la oposición que se dinamitó. El papel de Macri y el de Rodríguez Larreta.

Cristina Kirchner es la traba para discutir la reforma judicial

Con el proyecto de reforma judicial y análisis de cambios en la Corte Suprema, el gobierno de Alberto Fernández ha colocado en jaque a dos de los poderes del Estado. La Justicia está en situación deliberativa. El Congreso puede encaminarse a otra parálisis -o un funcionamiento anómalo- a raíz del desacuerdo entre el oficialismo y la oposición de Cambiemos producto del papel de Cristina Kirchner.

Vale colocar las cosas en contexto. Con motivo de la cuarentena el Poder Judicial funcionó solo en modo de feria -igual que en épocas de receso- desde el 20 de marzo hasta el 20 de julio. Cuatro meses. El Congreso permaneció cerrado hasta el 13 de mayo, cuando concretó el Senado la primera sesión virtual. Es decir, casi dos meses. La apertura respondió a la necesidad de aprobar la parva de DNU presidenciales con motivo de la pandemia. Fueron veinte de un primer saque.

La decisión homogénea de Cambiemos de no renovar el protocolo que venció el viernes anterior para las sesiones a distancia responde a dos razones. La introducción de la reforma judicial que no pareciera encajar, objetivamente, con las urgencias de la pandemia. Además, la actitud que durante el primer tiempo de las sesiones remotas tuvo en el Senado la vicepresidenta, Cristina Kirchner.

¿Qué sucedió? Después de los primeros encuentros por medio de teleconferencia, la ex presidenta dio por concluido, de modo unilateral, el protocolo que había firmado con la oposición. En ese pacto se convino que los temas que se abordarían estarían vinculados a la pandemia. Como Cambiemos se negó a conceder los dos tercios para el tratamiento sobre tablas de la Ley de Alquileres y la Educación a distancia, la vicepresidenta dinamitó aquel pacto.

Después sucedieron otros episodios que terminaron por ahondar la desconfianza. En dos oportunidades, Cristina Kirchner cerró el micrófono en plena sesión a Luis Naidenoff, titular del interbloque, y de Esteban Bullrich, del PRO. Ambos mantenían un debate con senadores del oficialismo.

Ese comportamiento de la vicepresidenta y la sospecha que la reforma judicial y las posibles modificaciones en la Corte tienen relación directa con sus causas de corrupción fueron decisivas para que Cambiemos decidiera no continuar con las sesiones virtuales.

Uniendo a la oposición

Ambas situaciones vienen amalgamando un frente opositor que, a simple vista, exhibe diferencias. Pero el espanto los congrega. A tal punto que en el encuentro realizado por teleconferencia el lunes tomó parte desde Francia, Mauricio Macri. Su viaje ha sido motivo de ásperas discusiones en la coalición. Incluso habrían adquirido mayor intensidad, seguramente, si no hubiera irrumpido en la escena la ofensiva kirchnerista.

El ex presidente habló poco y lo hizo exclusivamente sobre el proyecto de reforma judicial. Lo supone a la medida de Cristina y también, en un sentido inverso, a su propia medida. En la Justicia hay causas nuevas que involucran al ex presidente: la supuesta red de espionaje que tiene procesados a los ex titulares de la Agencia Federal de Inteligencia (AFI), Gustavo Arribas y Silvia Majdalani. Otras son de vieja data y con resolución cercana: la del Correo, por ejemplo.

La prudencia del ingeniero ayudó a que las aguas no se agitaran en Cambiemos. También a que se archivara una incertidumbre remota pero que allí incomoda: el futuro de Macri, su candidatura hipotética el año que viene. Ese rumoreo tiene tal intensidad que en las últimas horas circuló la versión sobre una postulación a senador por Córdoba. Ese cargo no se elige ni en Buenos Aires ni en Capital. La conjetura fue desechada desde las inmediaciones del ex presidente.

Tampoco se discutió otra dualidad que es motivo frecuente de interpelaciones en Cambiemos. ¿Cómo conjugar la resistencia a la reforma judicial con la colaboración pública que Horacio Rodríguez Larreta sostiene con el Presidente y Axel Kicillof en el AMBA por la administración de la pandemia?.

Hace días Macri, desde el exterior, y Rodríguez Larreta tuvieron una conversación a solas. Donde el ingeniero avaló la autonomía del Jefe de gobierno de la Ciudad para tomar decisiones en el momento más crítico de la enfermedad. “No debemos mezclar los asuntos”, habría dicho el ex presidente. Preferiría no interferir en una cuestión de altísima sensibilidad popular. Que, por otra parte, arroja buenos dividendos en la ponderación del jefe porteño. Está clarísimo que Cambiemos no puede poner en riesgo el territorio político más valioso que controla.

Los K apuntan contra Larreta​

Rodríguez Larreta ha sido además colocado en el radar del kirchnerismo. Hace rato por Cristina Kirchner. Hace poco, por el propio Alberto. Con intermitencias, por Kicillof y su tropa. El ministro de Salud de Buenos Aires, Daniel Gollan, insistió en las últimas horas que el incremento de contagios provendría de la Ciudad. Esas descargas explicarían la actitud conservadora de Rodríguez Larreta ante la prolongación de la cuarentena que se anunciaría el viernes.

El kirchnerismo salió a golpear ni bien Cambiemos unificó su postura ante la reforma judicial. Como siempre, se cruzan los intereses políticos con viejas cuitas personales. Sergio Massa objetó la postura opositora y no se privó de subrayar la ausencia de Macri del país, en medio de la pandemia. El titular de la Cámara de Diputados nunca pudo superar emocionalmente el mote que, alguna vez, le estampó desde el poder el ingeniero: “ventajita”, lo llamó.

Sergio Massa se mueve en medio de corrientes encontradas. Respalda la reforma aunque no comulga con los posibles cambios en la Corte. Su falta de fuego, quizás, forzó la intervención de la diputada K, Cecilia Moreau. “La oposición actúa por capricho y nosotros no vamos a cerrar el Congreso”, advirtió la segunda del bloque del Frente de Todos, que comanda Máximo Kirchner. La palabra política en la Argentina siempre parece apuntalada sólo por un pobre oportunismo: fue el Gobierno el que inmovilizó el Congreso cuando el coronavirus aterrizó en el país.