domingo, noviembre 28

Descubren en Neuquén una nueva especie de dinosaurio carnívoro

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Lo bautizaron Llukalkan aliocranianus: vocablo mapuche que significa ‘el que asusta o causa temor’ y palabra en latín que hace referencia a un cráneo distinto.

A unos 50 kilómetros al sur de Rincón de los Sauces se localiza el área conocida como La Invernada, donde en 2015 se encontraron los restos del ahora llamado LLukalkan aliocranianus, la nueva especie de dinosaurio carnívoro hallado en la provincial del Neuquén.

Se trata de uno de los lugares con mayor abundancia de abelisáuridos en el mundo: hasta el momento se han encontrado cinco especímenes diferentes en un radio menor a un kilómetro cuadrado, según informó esta semana el CONICET.

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Los restos de este nuevo dinosaurio fueron hallados por un grupo de paleontólogos en 2015, y el descubrimiento fue algo infrecuente: un cráneo de un dinosaurio carnívoro en buen estado de conservación. Como presentaba algunas características particulares, los investigadores no sabían exactamente lo que tenían entre manos.

«La morfología de algunos huesos y la falta de cuernos y protuberancias, como solían tener otros dinosaurios de la misma familia, nos permitió determinar, luego de mucho estudio y mucha discusión, que estábamos ante la presencia de una nueva especie”, aseguró Ariel Méndez, del Instituto Patagónico de Geología y Paleontología.

El trabajo publicado en la revista ‘Journal of Vertebrate Peleontology’, da cuenta de que para su estudio se convocó a la especialista en paleo-neurología e investigadora del CONICET en el Instituto de Investigaciones en Biodiversidad y Medioambiente, Ariana Paulina-Carabajal, quién pudo reconstruir el encéfalo y el oído interno en forma digital en 3D, utilizando tomografías computadas, y reflejar en forma relativa la forma y tamaño del encéfalo y órganos de los sentidos.

Así se determinó que el Llukalkan aliocranianus se caracteriza por tener tractos y bulbos olfatorios relativamente grandes en relación al resto del cerebro. “Esto indicaría que para estos animales el sentido del olfato habría sido muy importante, más que el de la vista y el oído«, señaló Paulina-Carbajal.

«En cuanto al sentido de la audición, la lagena (que es la parte encargada de percibir vibraciones y transformarlas en señales que el cerebro interpreta como sonidos) es simple y corta, similar a la presente en la mayoría de los dinosaurios no-avianos y a la de cocodrilos vivientes actuales. Esto sugiere que el rango de percepción de sonidos habría sido similar al de esos reptiles”, agregó la paleontóloga.

Los abelisáuridos se conocen desde 1985, cuando fueron identificados los primeros individuos de este grupo en la Patagonia. A medida que fueron hallados restos de estos animales en otras partes del mundo, se empezó a pensar en la existencia de dos grupos con características particulares.

Los que tenían origen sudamericano por un lado y, por el otro, los que provenían del norte de África, Madagascar y la India. “Llukalkan aliocranianus pertenece a otro subgrupo, también con características específicas. Por eso, este hallazgo nos permite avanzar en el conocimiento de la evolución en este grupo de dinosaurios”, concluye la investigadora.

“Lo nombramos Llukalkan aliocranianus. La primera palabra es un vocablo mapuche que significa ‘el que asusta o causa temor’ y la segunda, en latín, hace referencia a un cráneo distinto. Las diferencias que presentaba en el cráneo, en comparación con el de otras especies de abelisáuridos, permitieron en definitiva darnos cuenta que estábamos ante una especie nueva”, comentó Federico Gianechini, investigador del Instituto Multidisciplinario de Investigaciones Biológicas de San Luis y primer autor del trabajo publicado en la ya citada revista especializada.