sábado, junio 22

“El Papa condena la guerra en Ucrania, pero no al agresor”

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El New York Times publicó un artículo en el que puso el foco en la diplomacia papal en medio de la invasión rusa que ya contabiliza casi un mes de bombardeos y matanzas.

Mientras la guerra en Ucrania pareciera no cesar y los cuestionamientos continúan posándose sobre Vladimir Putin, otros líderes mundiales también han recibido la mirada acusatoria no sólo por sus declaraciones sino también por sus omisiones. En ese sentido, el Papa Francisco fue objeto de análisis de un artículo del New York Times que se pregunta por qué no critica abiertamente ni menciona al mandatario ruso en sus discursos contra la guerra.

En reiteradas ocasiones, el líder religioso se ha referido a los continuos ataques por parte de las tropas de Putin como una “agresión inaceptable”, de igual manera que ha calificado de “barbarie la matanza de niños”.

Sin embargo, ha evitado personalizar a los responsables, del mismo modo que no critica al patriarca Kirill de la Iglesia Ortodoxa Rusa, “principal patrocinador religioso y apologista de la guerra”, con quien mantuvo un diálogo durante la pasada semana.

“A diferencia de algunos nacionalistas europeos, que de repente se olvidaron del nombre de Putin para evitar recordarles a los votantes que pertenecían al club de admiradores del líder ruso, la motivación de Francisco surge de caminar por una delgada línea entre la conciencia global, el actor diplomático del mundo real y el líder religioso responsable de la seguridad de su propio rebaño”, responde en la nota el periodista Jason Horowitz, que cita a especialistas y publicaciones eclesiásticas

Sin embargo, aclara que “algunos de sus propios obispos y otros simpatizantes dentro de la Iglesia Católica Romana quieren que dé nombres, y los historiadores dicen que el pontífice corre el riesgo de salirse de su alto terreno moral y entrar en un espacio turbio ocupado de manera prominente por el papa Pío XII, el Papa en tiempos de guerra que evitó hablando críticamente de Hitler y las potencias del Eje cuando Alemania invadió Polonia y finalmente perpetró el Holocausto”.

El periodista contrapone un editorial de la revista National Catholic Reporter, que instó al Papa a llamar a cuestionar abiertamente al presidente ruso (“Es hora de llamar las cosas como son. Esta es la guerra de Putin y es malvada”) con otro del diario del Vaticano, L’Osservatore Romano, que argumentó que los papas evitan nombrar a los agresores “no por cobardía o por exceso de prudencia diplomática, sino para no cerrar la puerta, para dejar siempre abierta una rendija a la posibilidad de detener el mal y salvar vidas humanas”.