Espejitos de colores en la nueva avanzada sobre el litio

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La realidad de la industria de las baterías y el potencial de la minería para el desarrollo de las provincias más relegadas chocan contra el relato kirchnerista.

“Las ilusiones tienen tanto valor para dirigir la conducta, como las verdades más exactas”. La célebre reflexión de José Ingenieros (en su libro El hombre mediocre) viene como anillo al dedo para dar un marco a la nueva avanzada del kirchnerismo sobre el litio. Se puso de manifiesto en el discurso de la vicepresidenta de la Nación del jueves pasado, cuando acusó a las provincias donde se explota ese mineral (Catamarca, Jujuy y Salta) de tener “vocación de colonia”, porque están en contra de la “nacionalización” del litio y porque no se busca avanzar con la fabricación de baterías.

El relato de Cristina Kirchner choca de frente contra los datos reales, aún los provenientes del actual Gobierno central. Hay otro panorama sobre cómo funciona la industria del litio y cuál es su verdadero potencial para desarrollar la economía del norte del país, estructuralmente pobre por el histórico centralismo de las políticas del país, entre otros aspectos.

“Debemos tener una mirada estratégica para que vengan a explotarlo (al litio). No digo que los autos los hagan acá eléctricos, pero por lo menos una parte de la batería o la batería hacela acá, si te la estás llevando toda (la plata)”, dijo la vicepresidente en su alocución.

Aunque el carbonato de litio es clave e irreemplazable para la fabricación de las modernas baterías, el producto representa apenas el 1% de esos acumuladores de energía, que son el eje de la electromovilidad. Significa, además, alrededor del 3% del costo final de una batería. Para su construcción hacen falta otros elementos que se deberían importar.

Hay que tener en cuenta, además, que el conocimiento (know how) para producir baterías a gran escala ni siquiera está desarrollado totalmente en Estados Unidos. Las 10 principales empresas productoras del rubro están en China, Corea del Sur y Japón. Por cierto, la mayor porción del litio que utilizan esas fábricas proviene de Australia, un país fundamentalmente exportador de materia prima y que es uno de los lugares donde sus habitantes están entre los que gozan la mayor calidad de vida del mundo. El ejemplo australiano se explica en gran parte por el desarrollo de la cadena de valor de los proveedores de servicios, la veta donde realmente Salta y las otras provincias mineras tienen oportunidad para crecer.

Argentina está muy lejos también de la elaboración de partes de baterías, como los precursores y cátodos, que requieren de minerales que ni siquiera se extraen en el país, como el cobalto (el 67% se produce en el Congo) y níquel. A pesar de todo, es significativo y valioso que en el país se avance en el desarrollo de tecnología para construir baterías de litio e iniciar un camino para poder ser un jugador en el mercado de la electromovilidad. Aun así, no es lo más beneficioso para Salta. Que la primera planta de YPF para fabricar baterías de litio se haya montado en La Plata, a más de 1.500 kilómetros de los salares puneños, ya es una señal de la política minera que se impulsa desde Capital Federal.

Lo mismo se puede decir con la errada afirmación de que las mineras se están “llevando toda”. De acuerdo a estudios de la actividad, realizados entre otros por el organismo nacional Centro de Estudios para la Producción XXI (CEP XXI), alrededor del 80% de la renta de la minería, es decir de lo que ganan las empresas por la venta de minerales, se queda en el país. De ese porcentaje, el Estado nacional se queda con la mayor porción (por impuestos, retenciones, cargas de empleados, etc.). De ahí a cómo se distribuye y distribuyó ese dinero es otra discusión que debería ser central si lo que se pregona es el federalismo y la equidad.

“Cuando escucho a algunos dirigentes, a los cuales respeto porque son dirigentes votados por su pueblo, ponerse contentos porque en Bolivia han sacado, y en Chile han sacado legislaciones que cuidan el litio, porque dicen ‘bueno, como les tienen muchas exigencias allá, van a venir acá’ íQué vocación de colonia hermano, qué vocación de volver a ser Potosí”, dijo Cristina en otra parte de su discurso del jueves.

Así disparó sobre la postura de los gobernadores de Salta, Jujuy y Catamarca, quienes la semana pasada se manifestaron por enésima vez en contra de los proyectos del kirchnerismo para “nacionalizar” el litio, que en realidad son intentos de avasallar la soberanía que tienen las provincias sobre sus recursos naturales.