miércoles, junio 19

La Argentina y “la curva J” del crecimiento económico

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Nota extraída de Infobae por Roberto Cachanosky

Un libro aporta un ángulo de análisis sobre la relación entre las instituciones, el avance de la actividad y la estabilidad macroeconómica que puede ser de utilidad para entender la coyuntura argentina.

Columna escrita por Roberto Cachanosky para Infobae

Tratando de poner orden en la biblioteca, me encontré con un libro que leí hace 15 años: “La Curva J, una nueva manera de entender por qué ascienden y caen las naciones”, de Ian Bremmer, el cual aporta un ángulo de análisis sobre la relación entre las instituciones y el crecimiento económico.

Por ejemplo, Bremmer sostiene que las sanciones que EEUU aplica a los gobiernos autocráticos suelen tener un efecto inverso al deseado, dado que aíslan más a esos países del resto del mundo, lo que consolida el autoritarismo, y los expresa en un gráfico.

El eje vertical de la curva J marca el grado de estabilidad de los países, el horizontal indica el grado de apertura política y económica al mundo exterior. Las naciones que están más arriba en la curva “J” son más estables y las que están más abajo, más inestables.

Los países a la izquierda de la curva “J” son estables, pero cerrados al mundo. Por ejemplo, la Cuba de Castro, la China de Mao, Corea del Norte o la Unión Soviética de Stalin. Esos países tenían y tienen estabilidad política en base al terrorismo de Estado.

Los países a la izquierda de la curva “J” son estables, pero cerrados al mundo; y los que están a la derecha basan su estabilidad en parlamentos independientes del Ejecutivo, una justicia autónoma, el ingreso de inversiones extranjeras directas, libertad de expresión, alto volumen de comercio exterior y movilidad social

Los países que están a la derecha de la curva “J” basan su estabilidad en parlamentos independientes del Ejecutivo, una justicia autónoma, el ingreso de inversiones extranjeras directas, libertad de expresión, un alto volumen de comercio exterior y movilidad social, entre otros puntos.

Por el contrario, los países que están a la izquierda de la curva “J” tienen escasa o nula inversión extranjera y escasa o nula relación de los ciudadanos con el exterior, sufren la fuga de capitales, carecen de división de poderes, usan el monopolio de la fuerza del Estado para violar los derechos de los ciudadanos, persiguen a quienes piensan diferente al gobierno y no aseguran la libertad de prensa.

“La Curva J, una nueva manera de entender por qué ascienden y caen las naciones”, de Ian Bremmer

En síntesis, los países que están en el lado derecho de la curva “J” se construyen en base a democracias republicanas liberales. En cambio, las naciones que están a la izquierda sostienen su estabilidad mediante el liderazgo de autócratas.

Ahora bien, puede haber casos de países que se mueven a lo largo de la curva desde la parte izquierda hacia la derecha. Es decir, desde el autoritarismo hacia la libertad. Esas naciones son inestables durante un tiempo, hasta que se define si vuelven a subir hacia el lado izquierdo de la gráfica y regresan al autoritarismo o si se desplazan definitivamente hacia la derecha, con lo que se convierten en democracias republicanas.

Por citar un caso: la ex Unión Soviética, intentó moverse hacia la derecha de la curva J pero con la llegada de Vladimir Putin al poder volvió hacia la izquierda de la curva J.

Economías cerradas

¿Por qué los países ubicados en el lado izquierdo de la curva “J” están cerrados al mundo y mantienen a su población desinformada? Porque en la medida en que la sociedad tenga información sobre el bienestar que producen las democracias republicanas, exigiría a sus gobernantes un cambio hacia la libertad y la prosperidad. Esto generaría una reacción que acabaría con la autocracia.

Por lo tanto, las autocracias necesitan esconderle información a la gente, eliminar la libertad de expresión y anular la libertad económica. Infundirle miedo a la población es clave para sostenerse en el poder y evitar la resistencia de los sectores de la sociedad que desean la libertad en el más amplio sentido de la palabra. Así, mantener a los ciudadanos aislados del resto del mundo es un instrumento clave del que se vale el autoritarismo.

Puede haber casos de países que se mueven a lo largo de la curva desde la parte izquierda hacia la derecha. Es decir, desde el autoritarismo hacia la libertad

Las dos primeras presidencias de Juan Domingo Perón ubicaron a la Argentina claramente en el lado izquierdo de la curva “J”. Luego, con la dictadura, se transitaron momentos de alta inestabilidad política. Es decir, el país se mantuvo en la parte baja de la curva “J”.

¿En qué situación estamos hoy? ¿Nos movemos hacia el lado derecho de la curva “J” o estamos desplazando hacia el lado izquierdo? ¿Vamos en busca de mejores instituciones o hacia una creciente degradación de éstas?

Si el presidente Javier Milei logra avanzar hacia las reformas estructurales, va a ser inevitable cierta inestabilidad política porque quienes pierden los privilegios de los que han disfrutado durante décadas van a generar el suficiente conflicto político y social para tratar de frenar los cambios (Reuters)

Si el presidente Javier Milei logra avanzar hacia las reformas estructurales, va a ser inevitable cierta inestabilidad política porque quienes pierden los privilegios de los que han disfrutado durante décadas van a generar el suficiente conflicto político y social para tratar de frenar los cambios, tales como dirigentes sindicales, piqueteros, empresarios prebendarios, agremiaciones profesionales, etc.

Para evitar ese escenario, el argumento que suele esgrimirse es que si fracasa Milei vuelven los K. Algo que es posible pero no es seguro. Muchas veces se utiliza este discurso para frenar cualquier observación que no concuerde con el Gobierno.

De todas formas, es cierto que nunca hay que dar por muerto al kirchnerismo y sus aspiraciones autocráticas, pero tampoco se puede utilizar este argumento para establecer una censura hacia la libertad de expresión.

En síntesis, Argentina está transitando el camino de un intento de proyecto autocrático de izquierda, el kirchnerismo, hacia una economía de mercado y abierta.

Argentina está transitando el camino de un intento de proyecto autocrático de izquierda, el kirchnerismo, hacia una economía de mercado y abierta.

El problema del tránsito no es solamente económico, sino que también pasa por la habilidad con que se implementen las medidas y las reacciones adversas que van a generar en los sectores que pierdan sus privilegios.

Es más, medidas mal implementadas, sobre todo por el lado cambiario y monetario, pueden llevar a una crisis que haga naufragar las ideas de libre mercado y se las señale como el liberalismo que volvió a fracasar.

Así como señalan a José Alfredo Martínez de Hoz como política liberal, a Carlos Menem y a Mauricio Macri, ahora lo harían con Milei si fracasa en el intento de las reformas estructurales, no por las medidas de fondo, sino por el mal manejo de la transición.

¿Por dónde podría venir el fracaso? No por las reformas estructurales, sino por el manejo cambiario, el cepo y el aumento de la presión impositiva que asfixia cada vez más al sector privado.

La Argentina está transitando la parte de debajo de la curva J. Todavía no se sabe si va a ir definitivamente hacia la derecha de la curva J o volverá hacia la izquierda. La gente está mostrando un alto grado de tolerancia al proceso recesivo y caída del salario real, pero esa tolerancia no va a ser eterna. En algún momento se agota.

Mientras el país esté en la parte de debajo de la curva J, la moneda estará en el aire.