lunes, febrero 26

Para el Papa Francisco, la propiedad privada “es un derecho secundario”

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Los dichos del Sumo Pontífice en un mensaje grabado hicieron olas en Twitter, donde los usuarios se burlaron y pidieron «socializar» entonces las riquezas del Vaticano En un videomensaje que envió a la anual Conferencia Internacional del Trabajo que se inicia este jueves en Ginebra, el papa Francisco sorprendió a todos al asegurar que “la propiedad privada es un derecho secundario”, que depende “del derecho primario que es la destinación universal de los bienes”.

El Pontífice incide así en la idea que ya expresó en diciembre al inaugurar la conferencia internacional virtual de los Comités Panamericano y Panafricano de Juezas y Jueces por los Derechos Sociales y la Doctrina Franciscana, cuando afirmó que el derecho a la propiedad es “un derecho natural” pero “secundario” derivado del derecho que tienen todos, “nacido del destino universal de los bienes creados”.

Francisco se dirigió a los “actores institucionales del mundo del trabajo” que podrían favorecer los cambios ya en acto”. Dijo que el trabajo actual para tantos trabajadores changarines, para los migrante y precarios, pero sobre todo para tantas mujeres “a comenzar por las domesticas y vendedoras ambulantes” es “peligroso, sucio y degradante”.

“Muchos migrantes y trabajadores vulnerables, junto con sus familias, normalmente quedan excluidos del acceso a los programas nacionales de promociones de la salud, prevención de las enfermedades, cura y asistencia así como a los planes de protección financiera y de los servicios psicosociales”.

Jorge Bergoglio agregó que “este es uno de los tantos casos de la filosofía del descarte que nos hemos habituado a imponer a nuestras sociedades”. Se trata de una exclusión “que complica la individualización precoz, la ejecución de test, la diagnosis y la asistencia médica por el Covid 19 para refugiados y migrantes.

La pandemia ha agravado la actual emergencia laboral y el Papa denunció “la falta de medias de tutela social frente al impacto del Covid-19”. Citó el aumento de la pobreza, la desocupación el retardo de la inserción de los jóvenes en el mercado del trabajo.

Además, el Sumo Pontífice alabó el trabajo de los sindicatos y reclamó “condiciones laborales decentes y dignas”: “Unirse en un sindicato es un derecho. La crisis del Covid-19 ha ya incidido sobre los más vulnerables y ellos no deberían verse castigados por las medias para acelerar una reactivación que se centre unicamente en los indicadores económicos”.

Bergoglio señaló que es urgente y necesaria “una reforma profunda de la economía” porque “una sociedad no puede progresar descartando”. El riesgo es, en efecto, el “ser atacados por un virus todavía peor del Covid-19, el virus de la indiferencia egoísta”. El Papa agregó que este virus se propaga en el pensar que la vida es mejor si es mejor para mí, y que todo va bien si me va bien a mí.

Cada empresa, prosiguió el Papa, debería diariamente demandarse “si cuida a sus trabajadores”.

En el final del mensaje, pidió “a los actores institucionales del mundo del trabajo” que favorezcan los cambios en acto. “Vuestra responsabilidad es grande pero es aún más grande el bien que podrán obtener”. A los políticos y gobernantes, el Papa les pidió de hacerse inspirar ·por aquella forma de amor que es la caridad política”.

En las redes, el obispo de Roma fue trending topic durante unas horas por la cantidad de burlas y pedidos irónicos de que se socialicen entonces las riquezas del Vaticano: