lunes, junio 17

Pese al “boom” de la construcción, hay varios fideicomisos en crisis

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En Salta hay un “boom” en la construcción principalmente por la demanda del sector minero y turístico. Además, Salta tiene un déficit habitacional de más de 70 mil viviendas. En este contexto, los fideicomisos inmobiliarios son una de las mejores opciones para poder acceder a la casa propia. Sin embargo, quienes trabajan en el rubro aseguran que varios presentaron muchos inconvenientes para poder terminar los edificios. Otras fuentes remarcan demoras básicamente por falta de materiales.

Pablo Macaron es abogado, especialista en derecho inmobiliario y fideicomisos. Sin vueltas aseguró que “es la crisis de los fideicomisos”. El profesional aseguró que en el centro “hay más de 20 edificios abandonados, son elefantes blancos”, y agregó que también hay otros tantos que “están paralizados”.

Otras fuentes del sector señalaron que hubo casos en donde la administración no fue adecuada, pero hay otros donde al frente de los proyectos hay gente seria. “La crisis se debe en gran parte al desabastecimiento o en casos puntuales al mal manejo de capital”, señalaron.

Fideicomisos inmobiliarios al costo

Los edificios abandonados, aseguró Macaron, se trata en su mayoría de fideicomisos inmobiliarios al costo. Estos fideicomisos tienen tres protagonistas: los fiduciantes, que son quienes idearon el proyecto y contribuyen con la propiedad, estos firman un contrato con el fiduciario, quien administra el fideicomiso y ejecuta el proyecto; y el tercero son los “adherentes”, quienes aportan el capital mediante anticipos y cuotas mensuales. “Son los que se quedan sin el sueño del departamento propio”, advirtió Macaron, que aclaró, sin embargo, que se trata de una figura “muy útil” en el mercado salteño de la construcción.

“Este esquema ayudó para pequeños y medianos desarrolladores construyan”, indicó Marcos Patrón de la Cámara de Desarrolladores Inmobiliarios. “Bajo esta modalidad se ejecutaron el 70, 80% de los proyectos en Salta”, destacó.

Más allá de las bonanzas, en los últimos años algunos desarrolladores o empresas constructoras no pudieron terminar los edificios proyectados. “De buena o mala fe, no pudieron responder”, advirtió el abogado que explicó, se debe a diferentes factores, entre ellos “la complicada crisis del país y los cambiantes desafíos de la construcción, se les fueron de las manos los tiempos de entrega y los costos de sus proyectos, o hicieron abusos de los fondos de los adquirentes, invirtiendo en otros edificios o desviando el dinero recaudado”.

Hay que tener en cuenta “el clima de las elecciones”

Desde la Cámara de Desarrolladores Inmobiliarios reconocieron que “hay varios (edificios parados)”. Patrón aseguró que hay que tener en cuenta “el clima de elecciones”, pero principalmente la ” falta de certeza que afecta por sobre todo en el último año”. El que los materiales de construcción estén atados al dólar, es uno de los principales problemas, lo que lleva a que “los precios cambien todos los días, no hay disponibilidad de materiales ni precios”, advirtió el desarrollador. Mientras, la mano de obra va atada a la inflación marcada por el Indicador de Costo de la Construcción (CAC), que en su último reporte informó casi un 10% de diferencia respecto al mes anterior. Sin embargo, explicó Patrón, los números no cierran “porque hoy tenemos una inflación de dos dígitos. Uno puede proyectar, pero una vez iniciado el proyecto es difícil mantener con los aportes de los fiduciantes lo que saldrá la obra”.

Un proyecto dolarizado no es garantía de tener una mejor previsibilidad ya que “a veces la inflación se actualiza más rápido que el dólar”, aseveró Patrón. El desarrollador destacó que este contexto lleva a que “quienes deben aportar el capital, muchas veces no quieren invertir porque no saben si podrán pagar luego las cuotas”. Martín Biella, titular de la Cámara Inmobiliaria, también destacó que hay una “capacidad de ahorro restringida”; y aseguró que “más allá de una posible imprudencia de sus administradores”, la pandemia terminó por “matar a los que venían heridos de muerte, porque con Macri se restringió bastante la economía”.