Venden una mansión histórica porteña a un precio irrisorio y tuiteros quieren comprarla

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Una famosa inmobiliaria puso a la venta la ex Residencia Ángel Braceras, construida a comienzos del siglo XX por el arquitecto Alejandro Christophersen y que se encuentra en un excelente estado, con vitrales originales y decoraciones únicas en madera

“Está para hacer una vaquita y comprarla, man. Fundamos el Club de Twitter, 100 mil socios con USD 10 cada uno”, fue el mensaje en Twitter que despertó una ola de interesados en sumarse para comprar en conjunto la ex Residencia de Ángel Braceras, una joya arquitectónica de inicios del siglo XX y que se encuentra a la venta por “tan solo” un millón de dólares.

En las imágenes de la inmobiliaria que puso a la venta la mansión se refleja el excelente estado de la propiedad y se observan detalles decorativos que vuelven única a la vivienda, ubicada sobre avenida Belgrano, entre Jujuy y Catamarca.

Tras la curiosa propuesta del usuario Pullback Leeson, muchos tuiteros se anotaron para formar parte del “club”. A modo de broma, muchos de ellos propusieron reducir las vacantes y, en lugar de que 100.000 socios pongan 10 dólares, hacer el -“chanchito” entre 1000 interesados en financiar la compra con 1000 dólares cada uno.

En la descripción cuentan que el inmueble tiene 839 metros cuadrados, casi en su totalidad pertenecientes a espacios cubiertos. Además, aclaran que la propiedad, con 121 años de historia, cuenta con tres baños y es apta para su uso como oficina.

Una casa con historia

La residencia que hoy se encuentra disponible para aquel que desee comprarla por un millón de dólares fue encargada por Bernardo Etchegoyen y adquirida luego por el industrial textil uruguayo Ángel Braceras, hijo de un empresario vizcaíno.

La vivienda participó en anteriores ediciones de “Open House Buenos Aires” por tratarse de una mansión con detalles únicos en su decoración. Conectado al acceso a través de un zaguán, se destaca el gran vestíbulo central de doble altura; alrededor de él se disponen los salones principales, que actualmente conservan vitrales originales y revestimientos de madera, como los de la peculiar biblioteca de líneas modernistas. El sello estilístico predominante, claramente ligado al Renacimiento español, se debe a la magistral mano ecléctica del arquitecto Alejandro Christophersen.

En la descripción que hizo Juan Pablo Pekarek para la web de “Open House Buenos Aires” se describe a esta antigua residencia como una de las primeras obras con sello hispanista en la Argentina.