La cotización cae a valores que no se veían desde hace meses y despierta interrogantes en el mercado sobre su nivel y el rumbo del esquema cambiario
El dólar reafirma su dinámica bajista y la jornada financiera del lunes avanza con una caída de casi 0,75%. Para encontrar un valor nominal similar hay que remontarse a casi seis meses atrás. Pese a la aceleración de la inflación en los últimos meses, la divisa se mantiene estable, con una leve tendencia a la baja.
Gustavo Quintana, operador de PR Corredores de Cambio, considera que la administración de Javier Milei busca que «el tipo de cambio funcione como un ancla antiinflacionaria» y que «todo indica que, por el momento, se siente cómoda con un dólar en estos niveles».
Cosecha gruesa, acumulación de reservas y abundancia de dólares en la plaza
La baja en la cotización responde a una combinación de factores que potencian la oferta de divisas y favorecen la acumulación de reservas. Según la Bolsa de Comercio de Rosario, en los primeros tres meses del año se liquidaron unos u$s5.735 millones. Si bien la cifra se ubica por debajo de los u$s6.200 millones del mismo período del año pasado, mantiene un nivel elevado. En esa línea, el organismo prevé un ingreso total de u$s35.375 millones para lo que resta de 2026.
Según Quintana, a estos flujos se suman ingresos de sectores como la minería y la energía, junto con la colocación de Obligaciones Negociables y la exportación de servicios. «La demanda no alcanza a equilibrar las fuerzas en el mercado y, en consecuencia, los precios caen», explicó.
En la misma línea, el economista y docente Federico Glustein señaló que «hay un exceso de oferta porque el Gobierno en enero logró cubrir sus obligaciones con financiamiento externo, lo que facilitó la dinámica del mercado cambiario». A esto se suma «la caída de la actividad, la menor demanda de importaciones, el ingreso sostenido de divisas por exportaciones agropecuarias y licitaciones mayormente exitosas».
Uno de los pilares de la política económica es la acumulación de reservas por parte del Banco Central. La consultora LCG detalló que, en la semana del 6 al 10 de abril, el BCRA compró cerca de u$s986 millones, lo que llevó el total de reservas internacionales a u$s45.431 millones.
Sin embargo, desde Invecq advierten que el 67% de lo comprado en lo que va del año se destinó al pago de vencimientos de deuda. Según la consultora, las reservas brutas crecieron u$s2.326 millones entre el 2 de enero y el 10 de abril, mientras que las reservas netas retrocedieron u$s865 millones. Esto se explica por la falta de acceso del Tesoro al crédito internacional, que obliga a afrontar los compromisos con divisas propias.
El dólar en términos reales no para de bajar
Pese a la aceleración de los precios en los últimos meses, el tipo de cambio se mantiene estable. Fabio Rodríguez, socio director de M&R Asociados, sostiene que el Gobierno busca mantener la divisa en la zona de $1.400 como «ancla cambiaria».
«Esto ha generado un atraso en el tipo de cambio real, ya que el nominal prácticamente no se movió tras las elecciones, mientras la inflación se ubicó en torno al 3% mensual. La cotización está en uno de los niveles más bajos de la era Milei, lo que genera preocupación en términos de empleo y producción», explicó.
En el mercado existe consenso en que el tipo de cambio real presenta un atraso de entre 15% y 20%. En los primeros tres meses de 2026, la inflación acumulada fue de 8,7% (asumiendo que marzo repite el 2,9% de febrero). En ese período, el dólar mayorista pasó de $1.475 a $1.370.
Si se toma la comparación interanual, a fines de abril de 2025 el mayorista cotizaba a $1.170. Desde entonces hasta marzo, el IPC acumuló cerca de 28,1%, lo que también sugiere un rezago del tipo de cambio frente a la inflación.
«Muchos olvidaron las bandas cambiarias, pero una banda superior por encima de los $1.600 implicaría un dólar entre 15% y 20% más alto», señaló Glustein.
Los riesgos para el Gobierno y los vencimientos que enfrenta el Tesoro
En el corto plazo, el esquema cambiario no muestra tensiones significativas. Quintana sostiene que el Gobierno seguirá respaldado por «la liquidación de la cosecha gruesa, remanentes de la cosecha fina e ingresos vinculados al RIGI».
Sin embargo, Rodríguez advierte que «no hay que cantar victoria», ya que en julio y agosto se concentran importantes pagos de deuda. Además, a partir del próximo año, los vencimientos superarán los u$s20.000 millones en 2027 sin acceso pleno a los mercados internacionales.
En ese contexto, la demanda de divisas por turismo, atesoramiento e importaciones podría ganar peso una vez que se reduzca la oferta estacional.
El Tesoro deberá afrontar en julio vencimientos de bonos Bonares y Globales por u$s4.288 millones entre capital e intereses. Del total, u$s2.372 millones corresponden a Globales y u$s1.916 millones a Bonares, según GMA Capital.
Un informe de la consultora Epyca señala que el ritmo actual de acumulación de reservas permitiría cumplir anticipadamente la meta con el FMI, lo que podría mejorar la calificación crediticia y facilitar un eventual regreso a los mercados voluntarios de deuda. No obstante, el organismo aún demora la aprobación de la segunda revisión del programa, que habilitaría un desembolso adicional de u$s1.000 millones.
El consenso entre los analistas es que la actual calma cambiaria podría ser transitoria. Mientras persista la fuerte oferta de divisas, el esquema se sostiene, pero la dinámica podría cambiar cuando esa ventana se reduzca. En ese escenario, el atraso cambiario acumulado aparece como una de las principales variables a monitorear, ya que podría afectar la competitividad y el desempeño exportador. La sostenibilidad del esquema dependerá, en última instancia, de la capacidad del Gobierno para administrar esa tensión en un contexto de mayores vencimientos de deuda.
F:IProfesional





Deja un comentario