Un informe privado revela un fuerte deterioro en la calidad del crédito al consumo: los préstamos irrecuperables se cuadruplicaron en un año y la irregularidad ya supera el 27%.

El sistema de financiamiento no bancario atraviesa su punto más crítico en años. De acuerdo con un relevamiento de la consultora EcoGo, la porción de créditos catalogados como “irrecuperables” saltó de 2,6% en marzo de 2025 a 10,8% en marzo de 2026, lo que implica una multiplicación por cuatro en apenas doce meses.
En valores absolutos, el volumen de deuda considerada incobrable pasó de $232.000 millones a $1,542 billones, en un escenario marcado por mayores dificultades de pago y menor dinamismo del crédito al consumo.
El deterioro no se limita al tramo más extremo. La irregularidad total del financiamiento no bancario —que incluye categorías de riesgo medio, alto e incobrable— llegó a 27,5% del total de la cartera, contra 10% un año atrás. Dentro de ese universo, el segmento de “riesgo alto” también mostró un salto significativo: pasó de 3,1% a 9,9% en el mismo período.
El informe detalla que el stock total de crédito no bancario asciende a $14,273 billones, de los cuales $3,925 billones se encuentran en situación irregular. La tendencia muestra una aceleración sostenida desde mediados de 2025, con subas consecutivas trimestre a trimestre.
En paralelo, se reduce el peso de los “préstamos sanos”: las categorías de bajo riesgo y situación normal pasaron de 90% del total a 72,5% en un año.
El problema se inscribe en un contexto más amplio de tensión financiera. El informe estima que la mayor parte de estos créditos —92%— está orientada a hogares, lo que eleva la presión sobre el ingreso familiar. El endeudamiento con entidades no bancarias equivale al 36,7% de una masa salarial mensual, mientras que si se suma el sistema bancario trepa a 145,4%.
La situación es más severa en trabajadores informales, donde el peso de la deuda supera ampliamente el ingreso mensual estimado.
En paralelo al aumento de la mora, también se observa una contracción del crédito, con caídas consecutivas tanto en el segmento bancario como en el no bancario durante marzo. Pese a ello, el nivel actual del financiamiento sigue por encima de los registros de 2024 y de los máximos previos de 2018.





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