Marketing de Coca-Cola, Pepsi, Cepita: cómo logran que los chicos consuman cada vez más azúcar

Expertos alertan sobre el rol de campañas comerciales y figuras populares en el acceso temprano de menores argentinos a opciones ultraazucaradas

El marketing de bebidas azucaradas dirigido a niños y adolescentes se convirtió en un tema central para organismos de salud pública, especialistas en nutrición y entidades internacionales. Argentina enfrenta una realidad preocupante: el consumo de gaseosas, aguas saborizadas y jugos industrializados se encuentra entre los más altos de América Latina. Diversos estudios analizan cómo las estrategias publicitarias moldean los hábitos alimentarios desde edades cada vez más tempranas.

Según publicó el periodista Leonardo Coscia en el sitio EconomiaSustentable.com, las campañas ya no se limitan a comerciales televisivos. El fenómeno ahora incluye publicidad digital, presencia masiva en redes sociales, promociones con personajes reconocidos, acciones en eventos deportivos y estrategias diseñadas para generar identificación emocional con determinadas marcas.

Investigaciones sostienen que esa exposición sostenida influye directamente en las decisiones de consumo de la población infantil y adolescente. Las bebidas azucaradas figuran entre los productos ultraprocesados con mayor presencia en campañas publicitarias dirigidas a menores, con el objetivo de posicionar estos productos en momentos de ocio, entretenimiento, reuniones familiares y actividades recreativas.

Argentina lidera el ranking regional de consumo de bebidas azucaradas

El país registra uno de los niveles más elevados de consumo de bebidas azucaradas en toda América Latina. Estudios citados por el Instituto de Efectividad Clínica y Sanitaria (IECS) estiman un consumo promedio de entre 110 y 137 litros por persona por año.

Ese volumen incluye gaseosas tradicionales, aguas saborizadas, jugos industrializados, bebidas deportivas y bebidas energizantes azucaradas. Los especialistas advierten que gran parte de ese consumo comienza en edades tempranas.

La situación se consolida durante la infancia y la adolescencia, etapas críticas para la formación de hábitos alimentarios duraderos, según indicó EconomiaSustentable.com.

Según datos de la Encuesta Nacional de Nutrición y Salud (ENNyS 2018-2019), el exceso de peso afecta al 13,6% de los menores de cinco años. El panorama empeora en el grupo de 5 a 17 años: 41,1% de niños y adolescentes presenta exceso de peso.

Diversos trabajos científicos asocian el consumo frecuente de bebidas azucaradas con obesidad, diabetes tipo 2, enfermedades cardiovasculares, caries dentales, hipertensión y alteraciones metabólicas. El IECS estimó que en Argentina el consumo de estas bebidas se vincula con cientos de miles de casos de diabetes y enfermedades cardiovasculares cada año.

Cómo evolucionaron las estrategias de marketing dirigidas a menores

Especialistas en comunicación y salud pública sostienen que las estrategias publicitarias dirigidas a menores evolucionaron radicalmente junto con las plataformas digitales. Los cambios en los hábitos de consumo audiovisual obligaron a las marcas a reinventarse.

La promoción de gaseosas y jugos industrializados dejó atrás el modelo de comerciales televisivos tradicionales. Ahora el marketing se infiltra en el ecosistema digital que niños y adolescentes habitan diariamente.

Las nuevas estrategias incluyen influencers, creadores de contenido, videojuegos, redes sociales, plataformas de streaming, aplicaciones móviles, patrocinios deportivos y promociones interactivas.

Un informe de UNICEF sobre marketing digital en América Latina, al que tuvo acceso Economía Sustentable, señala que las empresas utilizan recursos diseñados para captar la atención infantil mediante contenidos personalizados, entretenimiento y participación en redes sociales.

La investigación advierte un dato alarmante: 9 de cada 10 productos promocionados en espacios orientados a menores presentan bajo valor nutricional.

En muchos casos, las campañas asocian las bebidas azucaradas con diversión, amistad, felicidad, actividad física, popularidad y entretenimiento. Esa construcción simbólica puede dificultar la percepción de riesgo asociada al consumo frecuente, según sostienen especialistas que estudian el impacto del marketing en decisiones alimentarias.

Lucía De Nobili, nutricionista infantil del Hospital Interzonal General de Agudos Dr Ramón Carrillo, explicó que «el marketing de bebidas azucaradas dirigido a la infancia es una de las estrategias más efectivas, y preocupantes, de la industria alimentaria», según indicó EconomiaSustentable.com.

Según De Nobili, estas campañas apuntan «a una etapa en la que el cerebro todavía está construyendo preferencias, donde la repetición y la emoción tienen un peso enorme en lo que después se elige consumir».

Los números reales del consumo infantil en Argentina

En declaraciones a Economía Sustentable, De Nobili remarcó datos reveladores de la 2° Encuesta Nacional de Nutrición y Salud (ENNyS 2): el 37% de los chicos y adolescentes argentinos consume bebidas azucaradas todos los días.

Más preocupante aún: los niños y adolescentes consumen un 40% más que los adultos. La especialista destacó cifras del IECS que revelan que casi 1.300.000 casos de sobrepeso y obesidad en el país son atribuibles directamente al consumo de estas bebidas.

«En la consulta lo veo seguido: chicos que piden gaseosa por nombre de marca, que asocian una bebida a una emoción positiva», explicó De Nobili. Ese vínculo que el marketing construye deliberadamente es muy difícil de desarticular desde la familia sola.

«El problema no es que las familias ‘no saben’: es un entorno que hace que elegir diferente cueste mucho más de lo que debería», enfatizó la nutricionista.

Influencers, deportes y redes: el nuevo campo de batalla por la atención infantil

Uno de los cambios más relevantes en los últimos años fue el crecimiento explosivo del marketing digital orientado a públicos jóvenes. La diferencia con la publicidad televisiva tradicional es clave: las campañas en redes sociales se integran al contenido cotidiano que consumen niños y adolescentes.

Esto incluye publicaciones patrocinadas que parecen orgánicas, desafíos virales, videos cortos en formato TikTok o Reels, y colaboraciones con influencers que los chicos admiran, según indicó EconomiaSustentable.com.

En paralelo, las marcas mantienen una presencia masiva en transmisiones deportivas, recitales, festivales, eventos juveniles y competencias de videojuegos.

La relación entre bebidas azucaradas y deporte es uno de los puntos más analizados por especialistas en salud pública. Muchos productos son promocionados mediante mensajes vinculados con energía, rendimiento físico o hidratación, lo que puede generar confusión sobre sus efectos reales.

La Organización Mundial de la Salud (OMS) advirtió en distintos documentos sobre el impacto que tiene la exposición temprana a publicidad de alimentos y bebidas no saludables en la construcción de hábitos alimentarios.

Cuánta azúcar consumen realmente los chicos a través de estas bebidas

Una de las dificultades señaladas por especialistas es que muchas familias no logran dimensionar la cantidad de azúcar presente en gaseosas y jugos industrializados. Los números son impactantes.

Según investigaciones citadas por el IECS, una botella de gaseosa regular de 600 mililitros puede contener alrededor de 13 cucharaditas de azúcar.

El problema no se limita a las gaseosas tradicionales. Distintos productos comercializados como «jugos», «aguas saborizadas» o «bebidas frutales» también presentan altos niveles de azúcar agregada. Muchas veces, la presentación engañosa hace creer que son opciones más saludables.

Entre las bebidas con contenido elevado de azúcar por porción aparecen productos de consumo masivo comercializados en Argentina: gaseosas cola, bebidas cítricas, aguas saborizadas y jugos industrializados.

Especialistas en nutrición sostienen que el consumo frecuente de estas bebidas puede desplazar otras opciones como el agua o las bebidas sin azúcar, consolidando hábitos poco saludables desde edades tempranas, según indicó EconomiaSustentable.com.

El impacto acumulativo en la salud infantil y adolescente

La evidencia científica disponible señala que la infancia y la adolescencia constituyen etapas sensibles para la formación de hábitos alimentarios. Las decisiones que se toman en esos años suelen proyectarse hacia la adultez.

La Dra. Norma Piazza, médica pediatra especializada en nutrición y miembro de la Sociedad Argentina de Pediatría (SAP), explicó que las personas con obesidad desde edades tempranas presentan mayor riesgo cardiovascular y metabólico durante la adultez.

En la misma línea, la Dra. Débora Setton, pediatra del Hospital Italiano de Buenos Aires y especialista en nutrición, sostuvo que la obesidad infantil también puede vincularse con consecuencias psicológicas y sociales.

Los organismos de salud remarcan que el problema no depende exclusivamente de un solo producto o alimento. Factores como sedentarismo, hábitos familiares, entorno social, acceso a alimentos saludables y actividad física también influyen en el desarrollo de obesidad y enfermedades metabólicas.

Sin embargo, distintos estudios coinciden en que las bebidas azucaradas representan una de las principales fuentes de azúcar agregada en la dieta infantil, lo que las convierte en un factor modificable clave para políticas de salud pública.

Qué medidas se discuten para reducir el consumo y regular la publicidad

En los últimos años, distintos países impulsaron regulaciones vinculadas a etiquetado frontal, límites a la publicidad infantil, impuestos a bebidas azucaradas, entornos escolares saludables y campañas educativas.

En Argentina, la Ley de Promoción de la Alimentación Saludable estableció un sistema de sellos de advertencia para productos con exceso de azúcares, sodio, grasas y calorías. La normativa también contempla restricciones a la publicidad dirigida a niños y la presencia de determinados productos en escuelas.

Especialistas y organismos internacionales sostienen que estas medidas buscan brindar mayor información a consumidores y reducir la exposición infantil a campañas de marketing de productos ultraprocesados.

Por su parte, empresas del sector alimenticio y de bebidas sostienen que en los últimos años ampliaron la oferta de productos reducidos en azúcar, bebidas sin azúcar y reformulaciones nutricionales.

La OMS, UNICEF y distintas sociedades médicas recomiendan fomentar hábitos saludables desde edades tempranas mediante consumo de agua, alimentación equilibrada, actividad física regular, reducción de productos ultraprocesados y educación alimentaria.

También destacan el rol fundamental de familias, escuelas, políticas públicas y regulaciones publicitarias en la construcción de entornos más saludables.

Un informe conjunto de OMS, UNICEF y The Lancet advirtió que la exposición constante de niños y adolescentes a campañas de marketing de productos no saludables representa uno de los desafíos actuales para la salud pública global.

En Argentina, el debate sobre bebidas azucaradas y publicidad infantil continúa creciendo junto con las discusiones sobre obesidad, nutrición y consumo digital. Mientras avanzan nuevas estrategias de promoción en plataformas y redes sociales, especialistas en salud pública analizan cómo esos mensajes influyen en los hábitos alimentarios desde edades cada vez más tempranas.

f:IProfesional

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