Grupos mineros de Canadá, Reino Unido y Argentina exploran oro y plata en la Reserva Laguna de Pozuelos de Jujuy bajo estricto control ambiental
La expansión de la minería metalífera en el norte de Jujuy tiene como protagonistas a grupos empresarios de diferentes orígenes que explotan y exploran yacimientos dentro de la Reserva de Biósfera Laguna de Pozuelos y su área de influencia
La zona fue incorporada en 1990 al programa Hombre y Biósfera de la UNESCO y comprende aproximadamente 377.841 hectáreas dentro de los cuales se encuentra el Monumento Natural Laguna de los Pozuelos, administrado por la Administración de Parques Nacionales y sometido a un régimen de protección más restrictivo.
La laguna también está reconocida como Sitio Ramsar de importancia internacional y constituye un hábitat destacado para flamencos altoandinos, aves acuáticas y especies migratorias.

Minería en la Reserva de Biósfera Laguna de Pozuelos
El modelo divide el territorio en zonas núcleo, áreas de amortiguamiento y sectores de transición donde pueden desarrollarse actividades productivas bajo determinadas condiciones.
La región contiene uno de los principales humedales de la Puna argentina y entre los principales actores del negocio minero aparecen SSR Mining, de origen canadiense que controla Chinchillas-Pirquitas; Ajax Resources, compañía británica que ingresó al país mediante la adquisición de Puna Metals y su proyecto Eureka; y Espíritu de los Andes, empresa de capitales argentinos que desarrolla proyectos auríferos en el departamento de Rinconada.
La dimensión de la actividad surge del Plan de Gestión de la Reserva de Biósfera Laguna de Pozuelos, compilado por Nidia Amaya y Heber Sosa y publicado por la Fundación para la Conservación y el Uso Sustentable de los Humedales/Wetlands International.
El documento fue elaborado mediante un proceso en el que participaron el Ministerio de Ambiente y Cambio Climático de Jujuy; la Administración de Parques Nacionales (APN); la Corporación para el Desarrollo de la Cuenca de Pozuelos (CODEPO), comunidades locales e instituciones vinculadas con la región.
Según la información del Catastro Minero de Jujuy utilizada para elaborar el relevamiento, se contabilizaron 84 expedientes mineros en la cuenca y pedimentos que alcanzaban, con superposiciones entre ellos, unas 182.968 hectáreas.
El universo incluía 38 cateos, 20 minas concedidas y 40 solicitudes de mina, pero como el propio documento advierte que se trata de un registro dinámico, esos 84 expedientes no pueden compararse directamente con los 175 proyectos o pedimentos que actualmente denuncian comunidades de la Puna sin contar con el catastro provincial actualizado.
El Plan de Gestión incorpora entre las problemáticas ambientales de la región la “contaminación de agua por actividad minera” y señala que la presencia de emprendimientos dentro de una Reserva de Biósfera exige elevados estándares de seguridad ambiental.
Cabe aclarar que los proyectos no presentan una situación homogénea ya que existen diferencias notables como una mina metalífera de gran escala en producción; áreas de exploración que buscan convertirse en nuevas explotaciones; proyectos auríferos de menor tamaño y un antiguo yacimiento abandonado cuyo pasivo ambiental continúa sin una remediación integral.

El principal operador minero de la zona es SSR Mining Inc., compañía surgida en Canadá, con presencia corporativa en Denver y Toronto y acciones negociadas tanto en Nasdaq como en la Bolsa de Toronto.
En Argentina controla el 100% de Puna Operations, cuya sociedad operativa es Mina Pirquitas S.A y su principal activo es Chinchillas, una explotación a cielo abierto de plata, plomo y zinc ubicada en el departamento de Rinconada.
El Plan de Gestión establece que la mina ocupa 979 hectáreas y está situada dentro de la zona de transición de la Reserva de Biósfera Laguna de Pozuelos.
El mineral extraído es trasladado 40 kilómetros hasta las instalaciones de Pirquitas, ubicadas fuera de los límites de la reserva, donde se obtienen concentrados de plata-plomo y zinc destinados al mercado internacional.
La operación tiene además un peso económico considerable para SSR Mining si se tiene en cuenta que durante el primer trimestre de este 2026, Puna produjo 1,74 millones de onzas de plata y generó ingresos por u$s179 millones, mientras que para todo este año, la compañía proyectó una producción de entre 6,25 millones y 7 millones de onzas.
Chinchillas y los nuevos proyectos mineros en Jujuy
La estrategia apunta ahora a prolongar el horizonte de explotación, tal como lo explica la empresa en un documento en el cual asegura que trabaja sobre nuevas ampliaciones del open pit de Chinchillas; evalúa el desarrollo de Melina, un objetivo adyacente a la mina actual, y continúa analizando Cortaderas.
La compañía anticipó además que espera actualizar las alternativas para extender la vida útil de Puna Operations.
En paralelo, la provincia inició el año pasado el procedimiento ambiental correspondiente a Mina Chinchillas III y Cateo Valle III, ambos pertenecientes a Mina Pirquitas S.A., para trabajos de prospección y exploración.
De esta manera, el grupo combina la explotación de las reservas existentes con inversiones destinadas a incorporar nuevos recursos en la cuenca en donde opera Chinchillas que comenzó su producción comercial a fines de 2018 después de obtener la aprobación de su Estudio de Impacto Ambiental.
Su ubicación dentro de la Reserva de Biósfera hizo que el proyecto fuera objeto de análisis por parte de diferentes organismos públicos.
Durante la evaluación intervino la Administración de Parques Nacionales, que analizó la localización del emprendimiento y requirió, entre otras medidas, la instalación de estaciones de monitoreo de aguas superficiales sobre cursos vinculados con el sistema de Pozuelos.
En tanto, el seguimiento provincial corresponde al esquema de evaluación ambiental minera de Jujuy, en el que intervienen las autoridades de Minería y Ambiente.
Al respecto, SSR Mining sostiene que realiza monitoreos ambientales permanentes en Puna Operations y que sus controles no muestran afectaciones atribuibles a Chinchillas sobre la cantidad o calidad del recurso hídrico de Laguna de Pozuelos.
El segundo grupo extranjero con intereses relevantes en el área es Ajax Resources Plc, compañía constituida en Inglaterra y Gales y dedicada a la adquisición y desarrollo de proyectos de recursos naturales.
Su llegada al negocio minero argentino comenzó el 21 de mayo del año pasado cuando compró el 100% de Puna Metals S.A. a otra minera británica, Bezant Resources Plc, a la que le pagó u$s170.000 por la sociedad argentina y los derechos que ésta poseía sobre Eureka.
Eureka comprende 12 licencias localizadas en Jujuy y está orientado principalmente a la búsqueda de oro y cobre.
Posteriormente, Puna Metals ejerció una opción sobre Minas La Escondida, dos licencias contiguas que agregaron otras 2.500 hectáreas.

Este año, Ajax comenzó acelerando los trabajos, al punto que el 6 de enero pasado movilizó una perforadora hasta Eureka para ejecutar inicialmente unos 1.500 metros de perforaciones diamantinas distribuidos en alrededor de 10 pozos.
Los trabajos apuntaron a anomalías geoquímicas superficiales y a estructuras más profundas que podrían contener mineralización con sulfuros.
La empresa sostiene que las campañas realizadas identificaron mineralización de cobre y potencial presencia de oro cercana a superficie, aunque Eureka permanece en una etapa de exploración y no constituye actualmente una mina en producción.
Pero la operación dio un giro inesperado ya que, después de avanzar con las perforaciones, Ajax inició negociaciones para desprenderse de Eureka.
La compañía informó inicialmente conversaciones exclusivas con un gran grupo chino de exploración y producción minera con presencia establecida en Argentina, aunque no reveló públicamente su identidad.
Pero el pasado 28 de julio, Ajax anunció un acuerdo preliminar vinculante para intercambiar su cartera de Puna Metals, incluido Eureka, por los proyectos Rachaite y El Salto con Madero Minerals S.A en una transacción que no contempla pagos en efectivo y que quedó sometida a un período de due diligence de 90 días y exclusividad durante 120 días.
Mientras no concluya esa operación, Ajax continúa siendo el propietario de Puna Metals y, por lo tanto, el grupo empresario detrás de Eureka.
En el caso del grupo local, se trata de Espíritu de los Andes S.A., vinculada históricamente con el empresario y geólogo Guillermo Re Kühl que posee derechos mineros en el distrito de Orosmayo, dentro del departamento de Rinconada.
Uno de sus activos es Catalina II, una concesión aurífera de 3.551 hectáreas que el 31 de marzo pasado fue protagonista de una medida tomada por la Secretaría de Minería e Hidrocarburos de Jujuy que dio inicio a la evaluación de su Informe de Impacto Ambiental para la etapa de explotación a pequeña escala.
Espíritu de los Andes posee también el Proyecto Ajedrez, dedicado al oro aluvional en Orosmayo y desarrollado sobre un área superior a las 6.000 hectáreas, en donde utiliza separación gravitacional para concentrar el oro, un procedimiento que, según la propia empresa, evita el uso de reactivos químicos agresivos.
Desde 2013 mantiene además un contrato de colaboración empresaria con Jujuy Energía y Minería Sociedad del Estado (JEMSE).
El antecedente de contaminación de la mina Pan de Azúcar
De todos modos, el caso documentado de contaminación minera de la cuenca más importante no corresponde a ninguno de esos proyectos actuales sino que se encuentra en Pan de Azúcar, antigua explotación subterránea de plata, plomo y zinc ubicada en Rinconada.
Según una reconstrucción histórica realizada por organismos geológicos nacionales, la explotación estuvo primero en manos de Empresa Minera Pan de Azúcar; posteriormente intervino Compañía de Construcciones Norte Argentino y durante su última etapa fue operada por Compañía Río Cincel.
La actividad comenzó a disminuir durante la década del 80 y terminó definitivamente alrededor de 1990, años en los que la explotación utilizaba una planta de concentración por flotación y los residuos fueron depositados en escombreras y diques de cola.
El Plan de Gestión compilado por Amaya y Sosa identifica a Pan de Azúcar como un pasivo ambiental, mientras diferentes investigaciones científicas determinaron la existencia de procesos de drenaje ácido asociados con los residuos mineros.
Uno de los trabajos más detallados sobre Pan de Azúcar fue realizado por la geóloga Jesica María Murray, investigadora vinculada al Instituto de Bio y Geociencias del NOA, unidad ejecutora del CONICET y la Universidad Nacional de Salta.
Su tesis doctoral, dirigida por Alicia Kirschbaum y codirigida por Bernhard Dold, estudió los procesos de oxidación de sulfuros, el drenaje ácido y la movilidad de metales en los diques de colas de la antigua mina y sus consecuencias ambientales dentro de la cuenca de Pozuelos.
Murray analizó durante años el comportamiento de los minerales sulfurados presentes en los residuos y determinó que su oxidación puede producir drenaje ácido y movilizar distintos elementos.
Sus investigaciones identificaron aportes de sulfatos y metales, como en San Juan y metaloides como zinc, arsénico, plomo, cadmio, cobre y hierro bajo determinadas condiciones ambientales.
El fenómeno adquiere particular intensidad cuando comienzan las precipitaciones después de los períodos secos y las sales acumuladas sobre los residuos entran en contacto con el agua.
Los trabajos identificaron aportes hacia cursos vinculados con el río Cincel, integrado al sistema de la cuenca de Pozuelos, además de haber descubierto que la geología de la Puna presenta naturalmente concentraciones elevadas de determinados elementos, incluido el arsénico.
El problema también fue estudiado por María Agustina Zamar y Marcela De Paul, de la Facultad de Ciencias Agrarias de la Universidad Nacional de Jujuy; junto con Raquel Gleiser, investigadora vinculada a la Universidad Nacional de Córdoba y al Instituto Multidisciplinario de Biología Vegetal de UNC-CONICET.
Las tres expertas analizaron las implicancias biológicas del drenaje ácido minero en un área protegida de la Puna jujeña como parte de un trabajo publicado en la revista científica de la Facultad de Ciencias Agrarias de la UNJu, en el que estudiaron macroinvertebrados y características físico-químicas en sitios vinculados con el río Cincel.
Las investigadoras encontraron diferencias en las comunidades de macroinvertebrados y una dominancia particular de determinados organismos en el sitio identificado como contaminado.
Las autoras plantearon la necesidad de realizar estudios sobre acumulación de metales pesados en organismos y sedimentos y de comparar temporadas húmedas y secas para determinar con mayor precisión las consecuencias ecológicas.
El reclamo de las comunidades y los controles ambientales
El pasivo de Pan de Azúcar también está reconocido oficialmente por la provincia a través del Ministerio de Ambiente y Cambio Climático, que incluyó el caso en su informe sobre 10 años de políticas ambientales y señaló que las escombreras y el dique de colas generan una “pluma de dispersión de elementos metálicos”.
Según el propio Ministerio, los costos asociados con el movimiento de suelos y la construcción de muros de contención impidieron avanzar con la remediación integral.
Las autoridades mantuvieron gestiones para obtener financiamiento y analizaron diferentes alternativas, incluida la posibilidad de que parte de los materiales afectados pudiera ser tratada mediante algún desarrollo minero económicamente viable.
La situación ambiental de Pozuelos continuó siendo investigada después de esos trabajos como el de un equipo formado por miembros del Centro de Estudios Interdisciplinarios de Calidad de Agua de Ambientes de Altura (CEICAAL), y de la Facultad de Ciencias Agrarias de la Universidad Nacional de Jujuy, que desarrolló un proyecto destinado a establecer una línea de base limnológica de Laguna de Pozuelos y sus cursos relacionados.
La investigación estuvo integrada por Marcela De Paul, Ana Carranza, Juan Villafañe, Matías Castellón y Natalia Iriarte y el período de trabajo se extendió hasta julio pasado e incluyó los ríos Chico, Cincel, Guayatayoc y Santa Catalina.
El equipo estudió parámetros físico-químicos, caudales, biodiversidad y calidad de las riberas para caracterizar ecológicamente el sistema.
Uno de los sectores incluidos específicamente fue la cabecera del río Cincel afectada por los pasivos ambientales de la antigua Mina Pan de Azúcar.
El objetivo fue el de disponer de información que permita distinguir los procesos naturales de un ambiente con características geoquímicas particulares de las alteraciones producidas por actividades humanas.
Del mismo modo, las comunidades que habitan la reserva reclaman acceder a la información producida por las empresas y los organismos públicos e intervenir en los monitoreos ambientales.
Entre las propuestas planteadas ante las autoridades provinciales aparece la participación comunitaria en muestreos de ríos, arroyos, pozos y perforaciones.
También se hace mención a dificultades en determinados procesos de participación y consulta vinculados con cateos y exploraciones, particularmente entre comunidades que todavía no poseen regularizada la propiedad comunitaria de sus tierras.
En julio pasado, referentes de la zona denunciaron públicamente la existencia de 175 proyectos o pedimentos mineros en los cerros que rodean Pozuelos y cuestionaron los mecanismos de consulta.
El esquema oficial para autorizar nuevos proyectos
A partir de la acumulación de denuncias y expedientes, la provincia exige que los proyectos presenten Informes de Impacto Ambiental de acuerdo con la etapa de actividad que pretenden desarrollar.
Las actuaciones pasan por la autoridad minera y ambiental y determinados procedimientos contemplan períodos públicos para realizar consultas y observaciones.
Durante el año pasado se pusieron en evaluación actuaciones vinculadas con Chinchillas y Eureka y este año ocurrió lo mismo con Eureka Sur y Catalina II.
Al respecto, Malvina Quintana, directora de Protección de la Biodiversidad y Áreas Protegidas del Ministerio de Ambiente y Cambio Climático de Jujuy, sostuvo que la gestión requiere combinar el monitoreo científico permanente, la restauración de hábitats y la regulación de las actividades productivas que funcionan dentro y alrededor de la reserva.
La estrategia provincial plantea además compatibilizar esas actividades con las diferentes categorías de conservación existentes en la Reserva de Biósfera Laguna de Pozuelos.





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