En plena interna oficialista, el Movimiento Evita hace su acto nacional y se prepara para dar pelea en 2023

0
71

La organización social oficialista reunirá esté sábado en la Ciudad de Buenos Aires a miles dirigentes de todo el país. Avanzará con el armado de un partido político y dejaría definiciones para la pelea en el Frente de Todos.

Mientras el Gobierno intenta reordenarse tras la crisis interna que abrió la renuncia de Martín Guzmán, el Movimiento Evita reunirá este sábado a miles de militantes en el Estadio Cubierto Malvinas Argentinas: llevará adelante su Congreso Nacional.

La organización, uno de los sostenes de Alberto Fernández, se pronunciará sobre la situación del país y ratificará la decisión de avanzar con el armado de un partido político. Antes, hay expectativa por lo que pueda llegar a decir Cristina Kirchner este viernes en El Calafate.

El evento se llevará a cabo durante todo el sábado, y se prevé que por la tarde, alrededor de los 18:00, haya discursos de cierre de la agrupación que comandan a nivel nacional Emilio Pérsico y Fernando “Chino” Navarro. Participarán 3000 referentes sociales de los 24 distritos del país y estarán, además de Pérsico y Navarro, el diputado nacional Leonardo Grosso y la intendenta de Moreno, Mariel Fernández, entre otros.

El Congreso Nacional será la culminación de un proceso iniciado en febrero, que incluyó múltiples encuentros y discusiones en las distintas provincias. Formalmente, los puntos de discusión, en paneles, discursos y mesas, serán: “Economía Popular”, “Federalismo”, “Política Institucional” (estrategias para crecer en las instituciones empezando por el Estado nacional, e incluido provincias, sindicatos y universidades) y “Movimientos sociales”.

En medio de la crisis interna que vive el oficialismo desde el fin de semana pasado, los referentes sociales oficialistas optaron por bajar el tono y evitar la confrontación.

Sin embargo, no ignoraban en el Movimiento Evita los rumores sobre el supuesto reclamo de Cristina Kirchner a Alberto Fernández para correr del Estado, fundamentalmente del Ministerio de Desarrollo, a los dirigentes de los movimientos.

Alberto Fernández, junto al secretario general del Movimiento Evita, Emilio Pérsico, participo en el cierre del pre congreso provincial de esa organización que se realizó en la Universidad Nacional de San Martín (Foto: NA).
Alberto Fernández, junto al secretario general del Movimiento Evita, Emilio Pérsico, participo en el cierre del pre congreso provincial de esa organización que se realizó en la Universidad Nacional de San Martín (Foto: NA).

“Hasta el sábado no vamos a marcar posición al respecto. Vamos a sacar un comunicado unificado, vamos a hablar del modelo de país que queremos y de la construcción del espacio político que venimos preparando”, señaló a TN un importante dirigente del Movimiento Evita.

Como informó este medio, en la segunda mitad de julio, el Movimiento Evita y Somos Barrios de Pie, junto a otras organizaciones sociales no peronistas más pequeñas, tienen planeado lanzar su propio partido político para competir en el 2023 dentro del Frente de Todos. Apuntan, sobre todo, a disputar las intendencias bonaerenses, en plena pelea interna por el control de los planes sociales.

“Muchos dirigentes del Movimiento Evita estamos afiliados al PJ bonaerense, muchos otros no y les parece mejor tener un espacio político propio, y otros están en el PJ y se sentirían más cómodos en ese nuevo espacio. No es tan tremendo”, dijo a este medio otro referente del Evita.

Movimientos sociales quedaron en el centro de la interna y hay expectativa por el discurso de Cristina Kirchner

Antes de la renuncia de Martín Guzmán, de que Alberto Fernández y Cristina Kirchner retomaran el contacto y designaran su reemplazo, y de que volvieran a circular rumores de cambios de Gabinete, los movimientos sociales ya habían quedado en el centro de la interna oficialista.

La Vicepresidenta encabezó un acto en la CTA, a mediados de junio, en el que les apuntó directamente: pidió que el estado retome el control de los planes sociales y reimpulsó un proyecto respaldado por intendentes y gobernadores para evitar la intervención de los movimientos sociales, oficialistas o no, en el manejo de los programas.

Una imagen de la vicepresidenta Cristina Kirchner tras subir al escenario del acto en Ensenada. (Foto: Frente de Todos)
Una imagen de la vicepresidenta Cristina Kirchner tras subir al escenario del acto en Ensenada. (Foto: Frente de Todos)

En ese sentido, había expectativa, no solo en el Frente de Todos en general, sino especialmente entre los referentes sociales, frente al acto que encabezará este viernes Cristina Kirchner en El Calafate. Sea un un discurso moderado, de paz, o uno incendiario, lo que diga la Vicepresidenta podría marcar el futuro de la interna oficialista.

Salario Básico Universal: la exigencia del kirchnerismo que hace ruido en los movimientos sociales

Luego de la ofensiva de Cristina Kirchner contra los movimientos sociales por el control de los planes, un sector del oficialismo, con Juan Grabois a la cabeza, comenzó a impulsar un proyecto de Salario Básico Universal, con respaldo de la Vicepresidenta.

Entre los movimientos hay posiciones divididas. En el Evita, públicamente, afirman que hay que dar el debate. En privado, desconfían de la iniciativa, advierten que no es viable a mediano y largo plazo y sugieren que hay un plan del kirchnerismo para terminar con el Potenciar Trabajo y hacerse de una caja monumental a través de la Anses, que dirige la camporista Fernanda Raverta.

La nueva ministra de Economía, Silvina Batakis. (Foto: Nicolás González/TN)
La nueva ministra de Economía, Silvina Batakis. (Foto: Nicolás González/TN)

Sin embargo, uno de los impulsores del proyecto en el Congreso es el diputado nacional del Frente de Todos, Leonardo Grosso, que forma parte del Movimiento Evita.

En cualquier caso, podría abrirse otra grieta en la coalición oficialista. En las últimas horas, la flamante ministra Silvina Batakis y la vocera presidencial, Gabriela Cerruti, advirtieron que el Ejecutivo no avanzará por ahora con su implementación, por considerarlo inviable en términos de financiamiento.