Estafa“No vi que había 250 mil pesos en mi cuenta”: la insólita defensa del gitano acusado de estafar turistas con falsos alquileres en la costa

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Tras la denuncia en la justicia y la publicación de una nota de Infobae, el hombre que ofrecía un alquiler en Monte Hermoso se contactó con una de sus víctimas y a través de un desopilante diálogo, intentó desligarse de la acusación. Los insultos a su propia comunidad. Por Miguel Prieto Toledo 18 de enero de 2020

El supuesto living de la propiedad que ofrecían los estafadores en Facebook
El supuesto living de la propiedad que ofrecían los estafadores en Facebook

Silvina Sartori y María José Almeira son dos amigas neuquinas que fueron estafadas de la misma forma y con sólo días de diferencia durante los últimos días del año que recién terminó. Engañadas, las dos le pagaron a una locadora -también oriunda de esa provincia- parte de un alquiler temporario por una casa en la ciudad balnearia de Monte Hermoso que no existía. Cada una quería ir en fechas distintas, pero todo se vio frustrado y la estafa se concretó. Casi de inmediato hicieron la denuncia ante distintos organismos contra el titular de la cuenta en la que pagaron el falso alquiler, sin imaginarse el increíble momento que una de ella vivió días después: el acusado -un hombre identificado como Alejandro Castillo- se comunicó con Silvina y a través de un increíble diálogo, negó haber participado del hecho y le dio una insólita explicación.

En un nuevo diálogo con Infobae, Silvina contó que además de la denuncia en la comisaría de Monte Hermoso, acudió a la Superintendencia de Delitos Económicos de Neuquén, a la AFIP e incluso al banco donde pertenece la cuenta a la que transfirieron el dinero, para exponer lo que había sufrido y que tomen cartas en el asunto. Esto hizo que apenas días después, Castillo -supuesto hermano de la locadora con la que hicieron el trato- la contactara por Facebook. En el intercambio de mensajes (de texto y audio) el hombre increíblemente le asegura que jamás se percató de que en su cuenta hubiera un importante excedente de dinero. “Te digo la verdad, yo no sé nada. Yo vendo autos, a mí me deben una plata y paso mi número de cuenta. Si yo fuera un estafador no usaría mi número de cuenta con el mi DNI y mis datos en el banco. Por eso te pegunto en cuánto te estafaron para revisar mis mensajes. Habrán hecho alguna estafa para salvar sus cuentas o habrán hecho algo, pero no tengo idea de nada. Te pido mil perdones”, fue uno de los mensajes de Castillo.

En un momento del diálogo Silvina le explicó que en total son al menos nueve personas las estafadas y que el monto total asciende a 250.000 pesos, dinero que le llegó a esa cuenta. Sin embargo, Castillo asegura que jamás se dio cuenta de que esa cantidad de dinero le llegó. El argumento que esgrimió a lo largo de toda la conversación es que como es una persona que vive de vender autos, muchas personas le depositan plata. “¿250.000 pesos?. ¿Vos estás segura que fue a mi cuenta toda esa plata? A mí me mandan 5 o 10 mil pesos máximo. Una vez me mandaron 12 mil”, le explicó el hombre a Silvina. “Capaz son otros estafadores que usaron otro número de cuenta y me quieren involucrar a mí”, agregó. Casualidad o no, los montos que mencionó son los mismos que depositaron María José y Silvina.

La mujer, incrédula, mantuvo la calma pero le dejó en claro que es casi inaudito que nadie note semejante cantidad de dinero extra en una cuenta. Aprovechaba para preguntarle si les iba a devolver el dinero, pero sólo recibía evasivas por parte del acusado. “No tiene sentido lo que dice porque es ilógico que alguien use una cuenta que no es propia o a la que no tiene acceso para hacer una estafa. Es insólito lo que me dijo”, comentó Sartori a este medio. Castillo insistía en pedirle capturas de los depósitos de las otras ocho personas para consultarle a los clientes que le debían dinero si “usaron su cuenta y le pagaron con dinero sucio”.

Si bien son conscientes de que es muy difícil recuperar el dinero, decidieron acudir a la Justicia para, por lo menos, evitar que nuevas personas caigan en la estafa. De hecho, en los próximos días las nueve víctimas se presentarán ante la Defensoría del Consumidor y presentarán el caso.

Pero el diálogo continuó. El hombre le ofreció darle su teléfono personal -todo con buen tono- para mantenerse en contacto. Este detalle no es menor. Silvina cree que lo hizo para mostrar que el número con el que negociaron el falso alquiler no tiene nada que ver con él. Pero esto tiene una explicación. Según pudieron averiguar, “la estafa la pudieron hacer porque compraron un chip que no está a nombre de nadie. No se lo puede vincular al acusado porque no hay un titular de la línea. Vamos a ir contra eso también porque por seguridad ahora no se puede comprar un chip sin presentar un documento. Vamos a reclamarle a las compañías telefónicas por qué dejaron que una persona tenga un chip sin identificación», sostuvo.

La habitación de la casa que no existía.
La habitación de la casa que no existía.

El acusado le confirmó, entre varias cosas, que ya fue notificado por la Policía de la denuncia aunque se mostró sorprendido por la repercusión que tuvo en las redes sociales. Castillo le preguntó a Silvina dónde vive y le advirtió que en ese momento estaba de viaje en Chile. Se desconoce si ya está de regreso. Otro de los puntos más desopilantes del intercambio es cuando el propio Castilllo insulta a la propia comunidad a la que pertenece: la gitana. Si bien no estaba confirmado que fuera parte de esa colectividad, el propio señalado admite que lo es, y que incluso trabaja con varios de ellos. “Voy a hablar con los que desvían plata. Esto se tiene que solucionar. Usaron mi cuenta para estafar. La verdad estoy muy mal. Voy a hablar con mi abogado de todo esto para poder solucionar sus problemas y esto en que me metieron. Estos gitanos mierda”, dijo el hombre, enojado por la situación.

A Silvina le inquieta la situación de que el propio sospechoso se haya puesto en contacto con ella, aunque admite que no es suficiente para sostener que fue una amenaza. «No creo que pase nada más, pero contarlo es lo único que tenemos para que se sepa. La gitana es una comunidad poderosa en esta provincia pero no nos queda otra”, dijo la mujer, quien en los últimos días denunció en sus redes sociales y ahora en diálogo con este medio, una situación extraña que vivió en el café de su propiedad: “Estoy teniendo visitas diarias de gitanos en mi local. Nunca había pasado. De repente las visitas aumentaron. Sé que no es suficiente para sentirme amenazada pero por lo menos es llamativo y estoy alerta”, añadió.

Según le dijeron a la mujer abogados locales que conocen acerca de la forma de reaccionar de la comunidad cuando es denunciada, lo que hacen generalmente es devolver una parte del “botín”, así logran evitar la causa penal. “Se les aplica un criterio de oportunidad, que se llama así, para no llegar a juicio. Ofrecen abonar el 50% en concepto de reparación del daño a la sociedad y si no acepta la victima, lo donan a una institución. El juez le hace lugar, no le quedan antecedentes y se les fija normas de conductas, como no tomar alcohol ni frecuentar determinados lugares”, dijo un letrado que conoce del tema pero que prefirió no revelar su nombre.

El aviso que ofrecía la casa en Facebook
El aviso que ofrecía la casa en Facebook

La increíble estafa a las dos amigas

“Por todo esto no voy a poder viajar. Me quedé sin vacaciones. Ya no tengo un peso”, había dicho a Infobae María José cuando se dio a conocer el caso. La mujer fue la que primero se puso en contacto con los supuestos ofertantes de la casa. Fue a través de un aviso en la red social Facebook que le llamó la atención. Parecía creíble. Mostraba buenas fotos del lugar y lo más importante, el precio era bueno.

Le generó confianza también el hecho de que la publicación tenía muchas visitas y estaba bien diseñada. Finalmente se contactó y una mujer que se identificó como Sonia Castillo le pasó un teléfono para continuar el trato a través de Whatsapp. Llegaron rápidamente a un acuerdo y le indicó a que debía pagar el 50% del total. María José le transfirió a una cuenta del banco Santander Río 12.000 pesos por la semana del 4 al 12 de enero. El resto tenía que cancelarlo poco antes de viajar.

La denuncia radicada en Monte Hermoso
La denuncia radicada en Monte Hermoso

Hasta este punto todo parecía normal. Fue entonces que María José, o “Majo», como la llaman sus amigos, le pasó el contacto a Silvina para que también averiguara por el alquiler de la propiedad en Monte Hermoso. Después de descubrirse la verdad, Almeira lamentaría cuando habló con este medio que fue ella la que involucró a su amiga en la estafa. “La que le pasó el dato fui yo y me siento muy mal. Me siento culpable”, había dicho “Majo”.

Con Sartori sucedió algo similar: intercambio de mensajes por Whatsapp, precio acordado y transferencia al mismo número de cuenta, que no estaba a nombre de la mujer sino de un hombre identificado como Alejandro Castillo. Cuando consultó si no habría problema con que el titular de la caja de ahorro sea otra persona, Sonia le dijo que “era su hermano”. Así las cosas, Sartori pagó 10.000 y el resto lo abonaría en la ciudad costera.

El 29 de diciembre, Silvina llegó a Monte Hermoso, buscó la dirección de la casa pero jamás la encontró. “Avenida Argentina 876” fue la ubicación que les dio la supuesta dueña. Se dio cuenta de la estafa, hizo una denuncia ante la comisaría local y le avisó inmediatamente a su amiga para que no abonara el otro 50% que hacía falta. María José justo había hecho el depósito de los 12 mil pesos restantes y por segundos pudo cancelarlo. Llegó a salvar por lo menos la mitad de lo que tenía presupuestado.

“Empecé desesperada a llamar al teléfono que teníamos de contacto pero no me atendían. Le escribí y me tenía bloqueada. Empezamos a pensar lo peor y para asegurarnos, le dije a mi novio que desde su celular preguntara por la misma propiedad y para las mismas fechas. Y efectivamente le contestaron diciéndole que estaba disponible. Nos habían estafado”, contó en su momento Silvina.

La denuncia ante la AFIP
La denuncia ante la AFIP

Fue entonces que decidió viralizar el caso. Las respuestas fueron inmediatas y pudieron saber en cuestión de horas que son decenas los estafados por las mismas personas. Y no solo en la temporada de verano, sino también en el invierno. El efecto producido fue enorme, a tal punto que la publicación con la propiedad fue dada de baja y casi no hay rastros en Facebook. “Muchos empezaron a escribirme contándome lo que les pasó. Me dijeron que se trata de personas de la comunicad gitana en Neuquén, que acá son muy poderosos”, alertó.

Los detalles de la infracción cometida.
Los detalles de la infracción cometida.