domingo, febrero 25

Oleksandra Malysheva, psicóloga: “La guerra nos conecta con lo más primitivo del ser humano, la supervivencia”

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En diálogo con DEF, la psicóloga de la Universidad de Belgrano describió los mecanismos de defensa que desarrolla el ser humano para lidiar con situaciones traumáticas, como la masacre de Hamas en Israel y los crímenes aberrantes perpetrados por el ejército ruso en Ucrania. ¿Cuáles son los mecanismos que se activan en la psique del ser humano ante ese tipo de eventos disruptivos?

“En la guerra, el dolor es un trauma colectivo porque se inscribe en el inconsciente colectivo del pueblo”, señaló la psicóloga ucraniana Oleksandra Malysheva (Fernando Calzada)

Nacida en Ucrania y radicada en nuestro país desde hace doce años, Oleksandra Malysheva es psicóloga. Cursó sus estudios en la Universidad de Belgrano, donde hoy se desempeña como docente. Movilizada por la situación que vive su país desde el inicio de la invasión rusa, decidió volver y brindar sus servicios profesionales in situ a familias que sufren el trauma de un conflicto bélico que parece no tener fin. De regreso en Buenos Aires, en un extenso diálogo con DEF, explicó los traumas provocados por la guerra y los mecanismos psicológicos de defensa desarrollados por la población afectada.

La guerra, un trauma colectivo

Cuando los ojos del mundo estaban puestos en Ucrania, en las últimas dos semanas, tras los atentados de Hamas, la población de Israel vive una sensación generalizada de inseguridad e incertidumbre. “Como profesional de salud mental, estoy viendo las reacciones que tuvieron los israelíes, que siempre vivieron en una zona de conflicto y sufrieron los bombardeos, pero ahora están en estado de shock”, afirmó Malysheva. Algo similar se vivió en Ucrania hace 20 meses.

“En la guerra, el dolor es un trauma colectivo porque se inscribe en el inconsciente colectivo del pueblo”, sostuvo, aludiendo a un concepto acuñado por Carl Jung. “El inconsciente colectivo viene antes del individuo porque hay una inscripción genética de ciertas vivencias que ha atravesado una determinada población”. En el caso ucraniano, la opresión del imperialismo ruso y la traumática experiencia del Holodomor (la hambruna a la que fue sometida su población por el régimen de Stalin, entre 1932 y 1933) generaron ese trauma colectivo antes de la guerra iniciada en febrero del año pasado. “Se puede lograr cierta resiliencia y hasta una sanación, y crear una realidad nueva, pero siempre dentro de la psiquis del sujeto va a quedar grabada esa historia a nivel inconsciente”, especificó.

"En el contexto de guerra, ha habido actos de genocidio guiados por un nivel de crueldad extrema. El objetivo fue generar terror en la población con el fin de exterminarla" (AFP)

«En el contexto de guerra, ha habido actos de genocidio guiados por un nivel de crueldad extrema. El objetivo fue generar terror en la población con el fin de exterminarla» (AFP)

El miedo como mecanismo de supervivencia

Los individuos afectados por un hecho inesperado, como la invasión rusa a Ucrania, ensayan una respuesta inicial que les permita sobrellevar el golpe psicológico. “Al comienzo, uno trata de refugiarse en una explicación que sea más tolerable”, dijo, al referirse al mecanismo cognitivo que se activa en la psique ante un evento tan disruptivo. “En febrero de 2022, los ucranianos intentaron convencerse de que los militares rusos habían invadido sus tierras, pero que el pueblo común no apoyaba las acciones de Putin”, señaló. Sin embargo, la realidad fue la total “falta de empatía” de la población rusa.

Así como hoy en Israel hay una sensación general de inseguridad tras la vulneración de unas fronteras que se creían seguras, la población de Ucrania ha sufrido ese mismo trauma desde el inicio de la invasión rusa. “Hay un peligro inminente, porque cada parte del país está siendo bombardeada, con el propósito no solo de invadir y generar un genocidio, sino también de crear terror en la población”, detalló. “Un cohete o un dron kamikaze puede caer en cualquier momento, estés donde estés”, indicó.

“La guerra potencia en el ser humano las manifestaciones más extremas porque nos conecta con lo más primitivo de nuestro ser”, expresó. En ese sentido, detalló: “Cuando hablamos de algo primitivo, se trata de la supervivencia. Cuando hay supervivencia, por un lado se separan el cuerpo y la emoción; es decir, se usan los mecanismos disociativos”. Un claro ejemplo son los militares profesionales con mayor experiencia, como los que venían luchando en Ucrania desde el estallido del conflicto bélico en el este del país en 2014, cuando se desató la crisis en el Donbás. “Ellos tienen mecanismos disociativos más fuertes”, aseguró, al tiempo que dijo que se trata de un “entrenamiento” que desarrolla “el soldado en condiciones de peligro”.

“No hay que combatir el miedo, sino que hay que aceptarlo, porque el miedo es un sentimiento primario que nos conecta con la supervivencia”, se encargó de aclarar Oleksandra Malysheva, quien hizo alusión, específicamente, al “miedo en el combate”. “Si no tuviéramos miedo, no tendríamos la capacidad de autodefendernos”, explicó. “En el campo de batalla, el miedo funciona como un regulador para que el soldado pueda tener ciertos cuidados para protegerse a sí mismo y a sus compañeros”, observó.

Para Oleksandra Malysheva, el pueblo ucraniano nunca estuvo en contra de Rusia. Sin embargo, las acciones provocadas por el régimen de Putin desde febrero del año pasado llevaron la situación a un punto crítico (EFE)

Para Oleksandra Malysheva, el pueblo ucraniano nunca estuvo en contra de Rusia. Sin embargo, las acciones provocadas por el régimen de Putin desde febrero del año pasado llevaron la situación a un punto crítico (EFE)

El terror como arma de guerra

Lo que vimos en estos días en los kibbutz y en las localidades israelíes atacadas por Hamás trajo a la memoria las masacres cometidas por los soldados rusos en Bucha, Irpin, Gostómel, Gorenka y Borodianka, localidades ubicadas en la periferia de Kiev. “El ejército ruso vino a crear pánico”, destacó Oleksandra, quien visitó algunos de esos lugares, junto a un amigo suyo que cumple funciones en las FF. AA. de Ucrania. “En el contexto de la guerra, ha habido este tipo de actos de genocidio guiados por un nivel de crueldad extrema”, observó.

“El objetivo del genocidio es generar terror en la población con el fin de exterminarla”, dijo. “Más allá de matar físicamente, el genocidio consiste en la muerte de la cultura, del lenguaje y de todo lo que representa una nación”, observó, y citó el ejemplo de la destrucción de lugares emblemáticos de su país para borrar las huellas de la cultura ucraniana.

“El pueblo ucraniano nunca estuvo en contra de Rusia”, aclaró. Sin embargo, las acciones provocadas por el régimen de Putin desde febrero del año pasado llevaron la situación a un punto crítico. “Desde 2022, ya no hay relación entre nuestros pueblos porque Rusia es un país terrorista que cruzó la frontera y comenzó a matar inocentes”, lamentó, al constatar el fuerte sentimiento de negatividad que existe hoy en la sociedad ucraniana. Y se refirió también a la actitud de quienes no toman posición o muestran una supuesta “equidistancia” frente a la agresión rusa: “El silencio también significa un apoyo a la guerra, porque equivale a ser cómplices frente a la violación de los derechos humanos”.

"En el campo de batalla, el miedo funciona como un regulador para que el soldado pueda tener ciertos cuidados para protegerse a sí mismo y a sus compañeros”(AFP)

«En el campo de batalla, el miedo funciona como un regulador para que el soldado pueda tener ciertos cuidados para protegerse a sí mismo y a sus compañeros”(AFP)

Los niños y su rehabilitación emocional

Otro gran foco de las denuncias de distintos organismos internacionales es la situación de los menores desplazados, cuyo traslado se dio mayormente de manera coercitiva a territorio ruso. Esas acciones motivaron la orden de detención emitida por la Corte Penal Internacional (CPI) que pesa sobre el presidente Vladimir Putin y su comisaria para los Derechos de la Infancia, Maria Alekseyevna Lvova-Belova. “En el 100 % de los casos, los traslados de menores fueron forzados”, corrigió Oleksandra Malysheva, al tiempo que recordó que hubo “muchísimos niños raptados por los soldados rusos y separados de sus familias”.

Consultamos a Oleksandra Malysheva sobre su experiencia profesional en un campamento para niños ucranianos de 8 a 14 años, en Uzbekistán, donde coordinó un taller de rehabilitación emocional. “Al dejar Ucrania, experimentaron trastornos de estrés agudo por haber atravesado situaciones críticas durante mucho tiempo. Y una vez que empezaron a trabajar sobre eso, todo lo que habían reprimido salió a la luz”, diagnosticó. Al respecto, recordó que luego de un primer período de “congelamiento”, los menores comenzaron a mostrar reacciones fuertes y un miedo excesivo, frente a lo cual –dijo – “un profesional de la salud mental tiene que saber acompañarlos”. “Lo que me llamó la atención fue cómo se unieron los más grandes a los niños más pequeños, se hicieron amigos y comenzaron a cuidarlos”, recordó.

Consultada al respecto, Malysheva resaltó que el 100 % de los traslados de menores de Ucrania hacia Rusia se dio bajo condiciones coercitivas (Fernando Calzada)

Consultada al respecto, Malysheva resaltó que el 100 % de los traslados de menores de Ucrania hacia Rusia se dio bajo condiciones coercitivas (Fernando Calzada)

“Ellos pudieron jugar; y el juego es, para el niño, una de las mejores formas de procesar el duelo que se generó y que se está generando a diario por la guerra”, resaltó. “Para un niño –añadió– siempre es importante la presencia de un otro, un ángel guardián, que lo ayude a ir sanando y le vaya mostrando un lugar seguro dentro de su ser”.

F. Infobae