sábado, julio 20

Ray-Ban: el insólito e impensado origen de las gafas más falsificadas del mundo

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No hay nadie que no desee usar esta marca de lentes para lucir «cool», y sin embargo, su surgimiento, está lejos de la superficialidad de la moda

Ray-Ban: el insólito e impensado origen de las gafas más falsificadas del mundo

«Conoces el nombre, ¿pero conoces la historia?». La pregunta podría referirse a cualquiera de las grandes marcas, pero si se reduce a anteojos de sol, casi todos coincidirán en una: Ray-Ban.

No hay nadie que no la conozca ni desee cubrir sus ojos con esos lentes en forma de gota de marco metálico para lucir «cool», y sin embargo, la historia de estas gafas, o mejor dicho su origen, está lejos de la superficialidad de la moda.

Uno de los hombres clave en esta historia es el coronel John Macready, del cuerpo aéreo norteamericano. En la década del 30 –época de entre guerras– los aviones comenzaron a volar más alto gracias a los avances en materia de aviación. Pero eso planteaba un riesgo: a mayor altitud, los militares empezaban a ser cegados por los rayos del sol. Para peor, muchos pilotos se quejaban de que las gafas standard proporcionadas por el ejército se empañaban al alcanzar determinadas alturas, reduciendo drásticamente su capacidad de visión.

Alertado por los pilotos de esta dificultad, Macready, con la autorización del jefe del Ejército de los Estados Unidos, Douglas MacArthur, solicitó en 1933 al laboratorio óptico Bausch & Lomb que diseñara unos lentes capaces de proteger los ojos del molesto –y peligroso– resplandor del sol, pero que al mismo tiempo proporcionaran una visión perfecta y completa.

En 1936, la compañía desarrolló el primer prototipo. Se trató de las primeras gafas polarizadas de la historia, con los famosos cristales verdes en forma de gota. No sólo reducían los reflejos, sino que también mejoraban el contraste, aportando claridad visual, disminuyendo el cansancio ocular. Para eso utilizaron una tecnología de Edwin H. Land (el fundador de Polaroid).

El despegue definitivo

Su origen ligado a las fuerzas aéreas suponía para Baush & Lomb una limitación comercial. Entonces, la empresa pidió autorización para poder vender su invención al público general.

El General MacArthur fue fotografiado en una playa de Filipinas fumando una pipa y ataviado con los lentes Ray-Ban.   El 7 de mayo de 1937 se lanzó a la venta el primer modelo llamado Anti-Glare Aviator Sunglasses, que traducido al español significaba anti-brillo. Un marco de metal reemplazó al inicial marco de plástico, y el modelo fue rebautizado por el mucho más marketinero Ray-Ban Aviator (barrera para rayos). Fue lo que marcó el despegue definitivo de la marca.   En la década de los 40, las gafas Ray-Ban Aviator formaron parte del uniforme de los soldados. Durante esos años convulsionados de la Segunda Guerra Mundial, Bausch & Lomb incorporó una serie de mejoras, como la lente de gradiente, que tenía la parte inferior al aire, haciendo posible que los pilotos pudieran ver el panel de control con nitidez, y un recubrimiento especial en la parte superior, que proporcionaba aun mayor protección contra los rayos del sol.

En 1944, el General MacArthur fue fotografiado en una playa de Filipinas –donde lideraría con éxito la reconquista de ese país después de la invasión japonesa-, fumando una pipa y ataviado con los lentes Ray-Ban. La imagen se multiplicó en la portada de los principales diarios y el impacto fue tal, que todos empezaron a desear tener ese modelo de lentes.

De uso militar a accesorio de moda

Una vez terminada la guerra, y con la popularidad de los soldados norteamericanos en alto por haberla ganado (MacArthur, por caso, es el militar más condecorado en la historia militar de ese país), las Ray-Ban pasaron de ser un elemento protector de uso militar a un complemento de la moda, especialmente masculina. Para el estadounidense promedio, era el símbolo de la virilidad representada en un par de cristales.

Los primeros en utilizarlas en las calles fueron los agentes de la policía, y más tarde las adoptaron los que practicaban actividades al aire libre como la caza, la pesca y la navegación. Pero la popularidad trepó –cuándo no­– gracias a Hollywood, que marcó la época dorada de las gafas: en los primeros años de la década del 50 Marlon Brando apareció con ellas puestas, en la película Salvaje, de 1953.

Wayfarer: el modelo de Ray-Ban de la juventud rebelde

Dos años más tarde, otro ícono de la juventud como James Dean, protagonizó Rebelde sin causa.Muchos creyeron que en la película de 1955 lucía el nuevo modelo Wayfarer (cuyo significado es caminante o viajero), que tenía la curiosidad de tener en la montura una inclinación de veinte grados en la zona frontal.

Aunque las Wayfarer fueron pensadas para hombres,Marilyn Monroe fue de las primeras mujeres en romper esa limitación   Pero esto jamás ocurrió porque la película se estrenó un año antes de que ese modelo saliera a la venta en 1956 (se patentó en 1952). Las que usó el mítico actor fueron lasMansfield Square F770, consideradas un hito en la historia de las gafas, producidas porUniversal Optical Company. Sin embargo, la confusión fue toda ganancia para Ray-Ban, que sin duda alimentó el mito.

Aunque las Wayfarer fueron concebidas como un objeto para hombres,Marilyn Monroe fue de las primeras mujeres en romper esa limitación. La actriz decía que era uno de sus accesorios preferidos para ocultarse de los intensos paparazzi. También Audrey Hepburn la las lució como nadie en Desayuno en Tiffany’s en 1961. Las ventas se dispararon y Ray-Ban comenzó a convertirse en una marca de culto.

«Estaban llamadas a acaparar la atención entre los jóvenes cansados de convencionalismos y ávidos de transgresión no solo por su diseño, también por los materiales empleados para dar forma a las gafas de sol. Lo habitual era emplear monturas metalizadas, pero esta vez se usó una nueva tecnología para moldear plástico –cuenta Carlos Sánchez de Medina, historiador del arte experto en moda e indumentaria y profesor en la Universidad de Granada.  

El experto español, completa: «Supusieron una revolución debido a que el nuevo material ofrecía a las gafas de sol una cantidad ilimitada de formas, colores y texturas. Se convirtieron en una alternativa mucho más moderna para las nuevas tribus sociales (especialmente americanas) que desde finales de los 50 las adoptaron como sello de identidad», afirma Medina

Y agrega: «A lo largo de las décadas Ray-Ban ha ido jugando con diferentes inclinaciones de la montura, lo que ha permitido dotarse de mucha personalidad».

De la crisis de Ray-Ban a la resurrección

Las décadas siguientes estuvieron marcadas por la diversidad: Ray-Ban comenzó a sacar más y más modelos e incorporó innovaciones a los que ya existían. A principios de 1960, la marca ya contaba con 30 modelos en el mercado y superó los 50 una década después.

  En la Argentina, los Ray-Ban Aviator se venden a 75.000 pesos

Lo más destacado de los años 70, fueron los lentes espejados «para mirar sin ser visto». Era un toque divertido que adoptaron los esquiadores y los amantes de deportes extremos para estar protegidos y aportar un toque personal a su outfit. 

Parecía que la empresa no paraba de crecer hasta que a principios de la década los 80 sufrió un pequeño bache: las ventas de los modelos icónicos como Wayfarer y Aviator bajaron abruptamente porque empezaban a ser vistos por las nuevas generaciones como algo pasado de moda, a pesar de los esfuerzos de la empresa por modernizarlos con alguna mejora o cambio estético.

Además, ya no eran de uso exclusivo de la juventud, los llevaban los padres de esos chicos que no querían parecerse en nada a sus progenitores. La crisis era total.

Ray-Ban buscó la manera de dar pelea. Y la solución la encontró en la cultura pop, gracias a un sketch en Saturday Night Live (SNL) donde Dan Aykroyd y John Belushi, actores del SNL encarnaban a The Blues Brothers, un número cómico y musical donde salían vestidos como músicos de los 60. Y por supuesto, usando las Wayfarer.

La empresa se convenció que el mainstream era el camino, y contrató a una empresa de marketing para que colara los lentes en películas taquilleras de la época, como Top Gun o en y las series de televisión como Miami Vice.

  Los cantantes de moda como Madonna y la siempre exigente Anna Wintour de Vogue, las comenzaron a lucir y la marca no solo sobrevivió, sino que pasó a convertirse en un objeto de la cultura pop. Sin embargo, con el tiempo, empezó a ser víctima de la piratería (son los lentes más imitados del mundo) y su calidad empezó a decrecer, al punto que los lentes se vendían en supermercados y estaciones de servicio.

En 1999 Baush & Lomb vendió Ray-Ban al grupo italiano Luxottica, ligado a marcas de lujo y mejoró la calidad y el diseño para volverla a convertir en un objeto de deseo. Hoy existen 230 modelos diferentes, y si no hay ninguno que se adapta al estilo personal del consumidor…siempre se puede diseñar uno a medida.