La actividad hidrocarburífera se hunde en el norte salteño

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Los yacimientos y la refinería de San Martín agonizan tras 12 años de caída libre. En medio de la pandemia y la crisis global, el sector tiene 1.400 puestos en vilo.

La refinería de Campo Durán tiene una de sus unidades de proceso inoperable y preparada para el desarme.

Tras doce años de declinación en los maduros yacimientos del departamento San Martín, la producción salteña de gas cayó a un piso de apenas 4,6 millones de metros cúbicos diarios, según los últimos registros publicados por el Instituto Argentino del Petróleo y el Gas (IAPG).

En medio del derrumbe global causado por la pandemia de COVID-19, y la incertidumbre que atraviesa al precio del petróleo y las inversiones, el norte salteño suma señales preocupantes en uno de los pilares industriales y del empleo.

Acambuco, Ramos y Aguarage, las tres áreas que resumen la participación gasífera casi completa de la Cuenca Noroeste, aportan hoy menos de una cuarta parte (el 24,3%) de lo que producían en 2008. Entonces, los mismos yacimientos inyectaban a la refinería de Campo Durán cerca de 19 millones de metros cúbicos diarios.

Salta, que hasta 2010 era la segunda productora de gas del país, cayó en la última década hasta el sexto puesto, con apenas un 3,78% de participación, detrás de Neuquén (54,30%), Santa Cruz (8,94%), Tierra del Fuego (8,00%), Chubut (6,57%) y Río Negro (3,78%). Abajo solo quedaron cuatro provincias sin tradición gasífera: Mendoza (1,97%), La Pampa (0,66%), Formosa (0,04%) y Jujuy (0,01%). El Estado nacional, cuyas administraciones orientaron las políticas que dejaron al norte sin inversiones en exploración ni reposición de reservas, aparece entre las 10 provincias productoras con el 12,02% de participación.

La refinería de Campo Durán, que fue por 60 años el nudo neurálgico de la industria hidrocarburífera del norte argentino, no tiene hoy gas ni petróleo para mantener operativos los sistemas que contienen a buena parte de los 1.400 empleos que están en vilo en la región.

Camino al desarme

La refinería cuenta con dos unidades de proceso (turbex) para la refinación y obtención de gas licuado de petróleo (GLP). Ambas, en conjunto, tienen una capacidad de proceso de 21 millones de metros cúbicos diarios. Desde hace un año la Turbex 1 está inoperable y preparada para su disposición final. «Esta situación obedece a la falta de materia prima en la zona», precisó el secretario general del Sindicato de Petróleo y Gas de Salta y Jujuy, Sebastián Barrios.

A su vez, la Turbex 2 opera de manera limitada, porque no hay vacío disponible en las esferas de almacenamiento, ya que en el poliducto que se extiende entre Campo Durán y Montecristo (Córdoba) se ejecutan trabajos para revertir el sentido de los flujos.

Por tal motivo, Refinor puso en servicio hace 15 días un cargadero de GLP en Campo Durán. «El nuevo cargadero se abastecerá del propano y butano de la Turbex II, con lo cual la limitante de la citada planta estará dada por la cantidad de GLP que se pueda evacuar desde allí», aclaró Barrios.

Fuga de petróleo

En las áreas petroleras del norte hay un 15% más de crudo disponible que en julio de 2019. Sin embargo, a la refinería de Aguaray ingresa un 40% menos que el año pasado, porque las operadoras venden su producción fuera de la provincia. Entre las adquirentes de crudo de la Cuenca Noroeste hay refipymes del Gran Buenos Aires que, a pesar de las distancias y el flete, pagan mejores precios que la refinería de Campo Durán. «Esto nos resulta inexplicable», subrayó Barrios.

Algunas petroleras también envían parte -o el total- de su producción a otras refinerías del país, ya que son empresas integradas, Pan American Energy. Esta fuga de crudo encendió alertas. «Se corre el riesgo de que, en el corto plazo, se paren otras dos unidades de proceso de la refinería por falta de materia prima», advirtió el dirigente sindical, en referencia al sistema de Topping -que abastece al de Reforming- y que solo opera una fracción del mes y con su capacidad reducida. «De pararse esas unidades, la refinería dejaría de formular gasoil y naftas, con la consecuente caída de mano de obra calificada y el impacto socioeconómico que acarrearía», planteó Barrios. «En 2017 denunciamos esta situación ante la autoridad de aplicación nacional, ya que excede a la competencia provincial, pero a pesar de varias reuniones, en las que participaron funcionarios de Trabajo y Energía de Nación y Provincia, no se arribó a una solución y el expediente quedó en reserva», puntualizó el referente sindical.

Días atrás, el gremio retomó la gestión ante la Secretaría de Minería y Energía de la Provincia. Con una nota, solicitó la conformación de una mesa de diálogo con las diferentes empresas dedicadas a la industrialización del petróleo y gas de la cuenca. «Nuestro objetivo es acordar una política de precios que genere bienestar y previsibilidad a todas las empresas por igual, en donde ninguna de ellas aproveche su situación monopólica, o de necesidad, en detrimento del resto. Para ello, consideramos que la Provincia cumple un rol de vital importancia, no solo a la hora de fiscalizar, sino también de resolver y gestionar ante autoridades superiores», manifestó Barrios.

El poliducto traerá productos terminados desde Córdoba

Las obras de reversión son otra señal del ocaso de la actividad en el norte.

La refinería de gasoil que se construye en Jujuy.

Ante el crítico escenario de los yacimientos norteños, Refinor puso en marcha obras de reversión del poliducto Campo Durán – Montecristo. 

El proyecto está previsto por etapas que, una vez completadas, permitirán transportar productos terminados desde Córdoba hacia el norte. Ante la decisión empresaria, Sebastián Barrios manifestó que “en primera instancia, y a corto plazo, nos alegra que la empresa encuentre un nuevo negocio para sostener a la compañía. Pero por otro lado nos preocupa que, a mediano plazo, prescinda de elaborar sus propios combustibles y se dedique al transporte y venta de productos elaborados en otros lugares del país”, aclaró. Con todo, Refinor parece encaminada a convertirse en una empresa de transporte, depósito y comercialización de derivados del petróleo. “Nos negamos a aceptar que la refinería se convierta en un depósito de combustibles, ya que el nuevo negocio implicaría menos puestos de empleo”, recalcó el dirigente. 

Caída estrepitosa

Sobre el dramático derrumbe de la producción de crudo y gas, el titular del sindicato que nuclea a 765 trabajadores en yacimientos, refinerías y plantas de gas licuado afirmó que hay empresas grandes, con negocios integrados, que no invierten en exploración y perforación desde hace diez años en la Cuenca Noroeste, pero que sí lo hacen en el sur del país. “Reclamamos una mirada y estrategia federal de los recursos nacionales. No podemos tener un emirato en el sur en detrimento del resto del país”, enfatizó Barrios, en clara referencia al régimen que favoreció las inversiones en Vaca Muerta y que operó como un tiro de gracia a los yacimientos norteños.

En este punto, el dirigente sindical recalcó que el posible cierre de la refinería de Campo Durán “sería catastrófico para el sector de yacimientos en nuestra provincia, ya que no habría incentivos para seguir desarrollando proyectos para ampliar o mantener la producción. “Debe entenderse de una buena vez la importancia neurálgica de la refinería en la cadena productiva petrolera”, sostuvo.

“Se debe encontrar el equilibrio entre capital y trabajo para que nuestra cuenca vuelva a ser competitiva”, insistió Barrios.

Para ello urge un régimen diferencial para la Cuenca Noroeste que estimule inversiones en exploración de recursos convencionales y no convencionales. El sindicato pidió revisar los planes de inversión de las empresas. “Observamos con buenos ojos que esta nueva administración provincial es más exigente, o ambiciosa, respecto a los planes de inversión”, sostuvo Barrios. El sector espera con ansias la resolución de la concesión de área Chirete, como así también la llegada de un equipo para la intervención de los pozos de La Reina y La Colmena, a cargo de la Petrolera San Miguel. 

Mientras tanto, en el yacimiento Caimancito, Jujuy Hidrocarburos comenzó a montar una pequeña destilería orientada a vender gasoil al agro. De esta forma la sociedad creada por el gobierno de la vecina provincia también saldrá a la Cuenca a buscar crudo, ya que los 35 metros cúbicos diarios que produce el yacimiento jujeño no son suficientes para mantener en servicio la planta en construcción.