Desde el Gobierno aseguran en que «no hace falta declarar la emergencia alimentaria»

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  • 2019-09-03

El aumento de la inflación y la crisis económica afecta cada vez más a los sectores más vulnerables. A pesar de la insistencia de los distintos sectores de la oposición en declarar la emergencia alimentaria debido a la alta tasa de inflación y aumento de la pobreza en el país, desde el Gobierno aseguraron que «no es necesario».

“No hace falta que declaremos la emergencia alimentaria, porque a nivel nacional ya está vigente”, explican en el Ejecutivo nacional y provincial. Se refieren al capítulo de emergencia alimentaria inscripto dentro de la Ley de Emergencia Social, que el Congreso sancionó en diciembre de 2016.

 A pocas horas de que varias organizaciones sociales presenten un pedido para declarar la emergencia alimentaria en Diputados y acampen frente al Congreso, en la Casa Rosada y en el ministerio de Desarrollo Social enfrían el reclamo.

“La emergencia sirve para reasignar partidas y reforzar montos. Es un discurso que les queda cómodo. Muchos quieren adjudicarse un triunfo político con esto. El Congreso, por otra parte, no tiene mucha voluntad para sesionar”, reflexionan algunas de las voces autorizadas en la materia en el Gabinete de Macri.

El Gobierno resistió esa etiqueta durante 2017 y 2018. En 2019, a pesar del agravamiento de la crisis post PASO no se barajó otra opción. “A esta altura es una mezquindad. Queremos generar consensos y estamos en emergencia social, alimentaria y sanitaria con o sin ley”, afirmó un alto funcionario que no oculta sus diferencias con la jefatura de Gabinete.

Desde la Cartera de Carolina Stanley destacan que aumentaron partidas para sus programa alimentario en todos sus ejercicios; aunque está a la vista no siempre siguieron el ritmo de la inflación. En 2015 se destinaron $3200 millones. En 2016; $4700 millones. El año siguiente invirtieron $6826 millones. En 2018 se destinaron $9544 millones y, en 2019, se presupuestaron $12.500 millones, de los cuales hasta el momento se ejecutaron $10192 millones.

Dentro del programa alimentario se incluyen convenios con las provincias a través de los comedores escolares; acciones de nutrición (entregas de leches fortificadas), fortalecimiento de trabaja de comedores comunitarios, organizaciones de base y promoción de autoproducción de alimentos.

Las organizaciones sociales denuncian que la ayuda para los comedores escolares es casi nula. “La seguridad alimentaria es co-gestión de Nación y provincias», argumentan en Desarrollo Social.

A las cifras anteriores se les suma las del programa de primera infancia (1 a 4 años). El presupuesto inicial previsto para este año ($510 millones) ya superó los $572,2 millones. En 2018 fue invirtieron $806 millones. 

Cerca de Stanley insisten en que más importante que la declaración es que se aumenten las partidas de los planes sociales. En ese sentido, destacaron la batería de medidas que anunció el Presidente: eliminación del IVA de la canasta básica, aumento del salario mínimo y del social complementario, el bono para la AUH y para las jubilaciones mínimas.

 Este martes 50 intendentes de la Provincia le llevaron a Vidal una carta de adhesión al duro diagnóstico de la Pastoral Social, que el jueves exigió la Emergencia Alimentaria 2 días después de la reunión de la Conferencia Episcopal con Macri en la Casa Rosada. Un sector del Gobierno otra vez mira con desconfianza hacia el Vaticano por la actitud de la Iglesia. Otros cuestionan a Jorge Lugones, de la Pastoral Social, que em 2018 en Mar del Plata acusó a Vidal de carecer de «sensibilidad social».  

La gobernadora había mantenido el lunes contacto con varios de los jefes comunales. “Hay un grupo que está haciendo política con estas cuestiones”, señalan cerca de Vidal.

La Provincia informó que a partir del 1 de septiembre reforzó las partidas sociales en $700 millones: 10% el servicio alimentario escolar; una suba del 15% de las becas Udis; un incremento del 25% para Hogares de Niñez; y bono de $1000 para los beneficiarios del Plan Más Vida.

En el momento más difícil en materia social para el Ejecutivo, la ministra de Desarrollo Social no participó del encuentro que encabezaron el Presidente y Marcos Peña con los obispos. Stanley, con asistencia perfecta en los años anteriores, se enteró por los prelados.