Por qué la Argentina no genera trabajo en el sector privado

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El paso de la pandemia de coronavirus por un país que ya exhibía la herida abierta de su crisis económica no solo expuso con nitidez las carencias que padecen los argentinos, con cuatro de cada diez personas en situación de pobreza, sino que, además, enfrentó a la dirigencia ante una demanda social que obliga a replantearse la estrategia encarada para afrontar el presente y proyectar un futuro mejor.

¿Cuál es el camino para salir de un pozo que a medida que pasan los años se hace cada vez más profundo? La pregunta que se hace gran parte de la sociedad tiene múltiples respuestas, según el interlocutor de turno, aunque hay un punto en el que la mayoría concuerda: la creación de empleo genuino. Y para que ello suceda es importante revisar las razones por las que la Argentina no genera puestos de trabajo en el sector privado.

Potenciar el trabajo es una aspiración que empresarios, economistas, dirigentes gremiales y políticos del oficialismo y la oposición compartieron en el Coloquio de IDEA. Pero transformar esa intención en una realidad requiere cambiar las palabras por una planificación conjunta y atender los frentes de tormenta que hoy impiden vislumbrar el horizonte, tales como la elevada inflación, la falta de financiamiento que acompaña a la deuda irresuelta con el FMI, el cepo cambiario, la fuerte carga impositiva que deriva en más informalidad, la adaptación de la legislación laboral a las nuevos empleos, la educación de los futuros trabajadores, entre otros.

Es evidente que salir de una crisis no es una tarea que un Gobierno pueda resolver de la noche a la mañana. Pero tampoco lo es que las empresas, en particular las pymes, puedan generar empleo. Y sin más trabajo en el sector privado, la crisis persistirá.

Hoy, la informalidad y el empleo estatal son la imagen de un mercado laboral en el que solo dos de cada diez personas en edad de trabajar lo hace en el sector formal privado. Por ello, transformar los planes sociales en puestos de trabajo supone un paso positivo si la incorporación deviene en un empleo sostenible, en lugar de un incremento de planta pública para un estado deficitario.

Pero para que el sector privado pueda invertir y recuperar terreno se necesitan políticas que impulsen el crecimiento de la economía. Que miren más allá de la próxima elección para otorgar previsibilidad y certeza, dos palabras reñidas con la realidad argentina. Y es que tanto para una compañía como para un emprendedor no es posible proyectar el mediano o el largo plazo si la mirada siempre es cortoplacista.

Hoy, con una inflación que vuelve a superar el 3% mensual, se plantea congelar precios hasta fin de año; se complica el comercio exterior por la falta de divisas; se demora el acuerdo con el FMI y el riesgo país se establece por encima de los 1600 puntos. Parte de un cuadro complicado para un país que necesita reglas claras y establecer un mínimo grado de certidumbre para generar empleo y tener un futuro.

f:Cronista por Walter Braun