La minería salteña atraviesa la pandemia con las operaciones a media máquina

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7 DE Mayo 2020 – 02:56 Hoy se conmemora a esa actividad. Un panorama del sector.x

En algunos lugares de la provincia se trabaja entre un 30 y un 50 por ciento de la capacidad.

La explotación minera se encara con proyectos a largo plazo. Así se llevan adelante las millonarias inversiones en la actividad, por lo que la coyuntura del COVID-19 no debería cambiar los objetivos finales de los proyectos mineros que se desarrollan en la Puna salteña, aunque claramente sí hay una afectación en el corto plazo. Las pequeñas empresas del rubro, los proveedores, son los más perjudicados en estos tiempos y las que tendrán mayores complicaciones en salir de la crisis que provocó la enfermedad del coronavirus.

Hoy se celebra el Día de la Minería en el país y las compañías del sector en la provincia esperan pasar el temporal de la pandemia para seguir avanzando a los niveles que tenían en 2019.

«Como todo el resto de las actividades económicas que han sido afectadas la salida va ser muy paulatina y compleja y va a llevar un tiempo importante, todo este año seguro. No vamos a ver una vuelta en el corto plazo a la situación anterior», explicó a El Tribuno Facundo Huidobro, vicepresidente de la Cámara de Minería de Salta y gerente de Relaciones Institucionales de Mansfield, empresa que está a punto de poner en marcha la primera mina de la provincia a cielo abierto para extraer oro.

El representante empresarial estimó que las mineras instaladas en la Puna salteña están operando entre un 30 y 50 por ciento de sus capacidades, según en la etapa de producción, exploración o montaje de la mina que se encuentren.

«Todas las empresas están con protocolos de bioseguridad, que hace que se trabaje a distinta velocidad de lo previsto», señaló Huidobro. Y agregó: «Está todo ralentizado, es una situación totalmente fuera de lo común y eso provoca un atraso en absolutamente todo y obviamente los más afectados son los pequeños contratistas de las grandes empresas».

En ese punto hay una deuda por parte del Gobierno salteño, tanto de la anterior gestión como la actual, por no terminar de reglamentar la ley de promoción minera, que fue sancionada en septiembre del año pasado y sin su reglamentación es lo mismo que nada. Con esa normativa se priorizaría, como ocurre en otros distritos, a los proveedores mineros y trabajadores locales por sobre los foráneos en los proyectos que se desarrollan en el territorio provincial. La ley en marcha sería un apalancamiento fundamental para las pymes del sector que necesitan recuperarse de la actual crisis.

Mientras, el gobernador Gustavo Sáenz empezó a avanzar en un tema no menos importante que es conformar una comisión junto con Catamarca para definir los límites con la vecina provincia con la que Salta comparte importantes yacimientos mineros. El martes pasado se oficializó la creación de esa comisión de lími tes.

Mientras transcurre la emergencia mundial por el COVID-19, desde la dirigencia minera local miran de reojo al Gobierno nacional y rezan para que no se recargue con más tributos a una de las pocas industrias que invierte en el país para compensar los gastos de la pandemia.

«Ese miedo siempre está. Ya la carga tributaria argentina es la más alta de toda la región, lo que hace que nuestro país sea menos competitivo frente a países vecinos que tiene menor presión tributaria, entonces cualquier variación en ese aspecto puede perjudicar seguramente a las inversiones», dijo Huidobro.

En 2019, a nivel nacional, los derechos de exportación representaron el 33% del total recaudado por el sector minero.

Un traspié para el «oro blanco»

El precio internacional del carbonato de litio viene en picada desde el año pasado y la pandemia del COVID-19 hundió aún más a el commodity. Así como ocurrió con otras energías renovables, el litio, con el que se produce principalmente baterías, se vio arrastrado por la caída del valor del petróleo.

Esa situación mundial tuvo su efecto en Salta. A principios del mes pasado, la compañía de capitales franceses Eramine, que iba a comenzar a producir carbonato de litio en la Puna salteña a fines de este año, anunció la suspensión parcial de su proyecto en el yacimiento Centenario – Ratones.

La suspensión se argumentó por la «gran incertidumbre en la economía mundial y en particular en los mercados de materias primas, incluido el litio», según comunicó la empresa, aunque también se supo de las complicaciones de la firma por el incierto mercado cambiario argentino.

Para el vicepresidente de la Cámara de Minería de Salta, Facundo Huidobro, la suspensión «no causa preocupación».

«No hay una detención total sino que ellos continuarán hasta que se vislumbre una mejor situación», dijo el dirigente y argumentó que, más allá de la actual coyuntura con el petróleo, «la demanda de las energías renovables van a mantenerse a largo plazo en crecimiento».

En Salta hay unos 50 proyectos de litio. El de Eramine era el más avanzado. Otro prometedor es el que encara la canadiense Rincón Mining en el Salar del Rincón, que busca convertirse en la planta de litio más grande del mundo. La surcoreana Posco, en tanto, ya empezó a construir su planta en el Salar del Hombre Muerto.